5 consejos para que tu bebé y tu perro puedan convivir en perfecta armonía

Última actualización: 13.11.19

La cuna, el carrito, el calienta biberones, la silla del coche… Lo tienes todo preparado para la llegada de tu bebé. ¿Todo? Si en tu familia ya cuentas con un miembro de cuatro patas, el nacimiento de un bebé va a revolucionar bastante vuestras rutinas.

¡Que no cunda el pánico! Como muchas cosas en esta vida, sobre todo si hablamos de maternidad, una de las claves del éxito reside en estar bien preparado.

Y para ello puedes contar con nuestros consejos.

¡Estamos bastante seguros de que tu bebé y tu perro acabarán siendo los mejores amigos del mundo!

 

Preparar el terreno antes de la llegada del bebé

En muchas parejas sin hijos que tienen un perro, este ocupa un sitio especial. Desgraciadamente algunos tendemos a dejarnos caer por el antropomorfismo y tratamos a nuestro perro como si fuese un hijo. Demostramos poca o ninguna autoridad, le dejamos hacer lo que le apetece y no marcamos los límites. Es un error ya que los perros necesitan un marco, unos límites bien establecidos para ser felices. Quieren saber qué sitio pueden ocupar en la jerarquía familiar.

Es por caer en estos mismos errores que algunos tienden a relegar a su perro en un puesto secundario cuando nace su primer hijo. Pero los perros, como todos los animales, son seres dotados de sensibilidad que viven bastante mal este alejamiento tan repentino como inexplicado.

La buena noticia es que un embarazo dura 9 meses, lo que da tiempo de sobra para preparar a tu perro para la llegada de tu bebé. Si hasta ahora tu perro era el rey de la casa, te recomendamos que hagas las cosas de manera progresiva, para que el cambio no sea demasiado bruto. Podrá sorprenderse al principio, pero se irá acostumbrando a estos cambios que son por su bien.

Muchos objetos nuevos van a entrar en tu casa para preparar la habitación de tu bebé. Lo recomendable es transmitir sensaciones positivas a tu perro acerca de estos objetos y espacios nuevos, en vez de prohibirle su acceso. Los perros son animales curiosos, es normal que quiera olfatear estas novedades. Déjale explorar estos elementos, teniendo cuidado a que no rompa nada claro, pero siempre desde un punto de vista positivo, sin prohibiciones ni negatividad.

Es importante tener cuidado a que el perro no intente apropiarse las cosas del bebé, sobre todo si se trata de los juguetes. Diferencia bien los juguetes de cada uno, para evitar posibles malentendidos más adelante.

 

Cuida el bienestar de tu perro a lo largo de todo el proceso

Si vas a efectuar cambios en la vida de tu perro, ten cuidado que estos no sean demasiado bruscos. Y aunque los preparativos y el embarazo te tomen mucho tiempo y energía, no dejes nunca a tu perro en un segundo plano. Has elegido hacerlo entrar en tu vida, él no ha pedido nada.

Cuida su tiempo y su espacio. Manteniendo por ejemplo sus rutinas de paseos, comidas y sueño.

Recomendamos que instales su cama en un lugar tranquilo, pero no demasiado alejado del bullicio de tu hogar. Para que pueda descansar pero que no se sienta marginado.

El momento de dar a luz y los días en los que estarás ingresada serán delicados, ya que no podrás velar tu misma por el bienestar de tu perro. Quizás cuando te ausentas unos días, para irte de vacaciones, sueles dejar a tu perro con un familiar. Pero con la llegada de tu bebé, tus familiares también estarán ocupados. En este momento puedes solicitar los servicios de un cuidador de perro particular. En estos últimos años, han demostrado ser la alternativa perfecta a las residencias caninas tradicionales. Quedándose en casa de su cuidador, tu perro encontrará el calor de un hogar y una atención contínua.

Esto le ayudará a sentirse mejor en tu ausencia. Lo más recomendable es organizar de antemano un encuentro con el cuidador, ya sea para un paseo o para una guardería de día. Así el día D, tu perro se quedará con una persona que ya será de su confianza.

 

El momento de las presentaciones

Las primeras impresiones son muy importantes. Y más aún si hablamos de las presentaciones entre tu bebé y tu perro. Seguramente este gran momento tendrá lugar a tu vuelta del hospital.

Aquí te dejamos unas etapas que te aconsejamos seguir:

  • Entra tranquilamente en casa sin prestar demasiado atención a tu perro.

  • Pide la ayuda de otro adulto que se encargue de ponerle al perro su collar y su correa. La correa debe estar sin tensión. Si surge el más mínimo problema, esta persona podrá apartar al perro tirando de la correa.

  • Una vez que el perro se haya tranquilizado, acercate suavemente a él, con tu bebé en brazos.

  • Agáchate al nivel del perro para que pueda oler al bebé. Siempre que hagas esto debe ser con los pies del bebé cerca del perro, nunca la cara. Después de unos segundos, levántate suavemente.

Todo esto tiene que durar unos segundos. Si el perro empieza a mostrarse excitado o gruñe, debes parar todo.

Si este primer encuentro sale bien, ha llegado el momento de premiar a tu perro (con una caricia o una chuche) y de llamar su atención sobre otra actividad.

 

De los primeros meses a explorar el mundo juntos

Durante sus primeros meses, tu bebé no tendrá autonomía de movimiento, lo cual es un punto positivo para ti ya que te permitirá controlar perfectamente todos los contactos que tengan tu bebé y tu perro.

Aprovecha esta etapa para que tu perro asocie a tu bebé con elementos positivos.

Por ejemplo, llévatelo cuando salís a pasear con el carrito.

Ten siempre a mano unas chucherías para darle una a tu perro en cuanto el bebé se manifieste. Si tu bebé llora mucho, no te agobies. Los perros sienten nuestras emociones. Déjale ver que es algo completamente normal.

A partir del momento en el que tu bebé va a empezar a andar, sea a cuatro o dos patas, tendrás que vigilar la situación constantemente. Ocurren demasiados accidentes desafortunados, que a veces terminan en tragedias.

Es importante recordar que la culpa nunca la tiene el niño o el perro. Ninguno de los dos es malo o violento por naturaleza. Cuando ocurre un accidente, la culpa siempre es de la negligencia de algún adulto. Es nuestro deber educar, anticipar y proteger, tanto a nuestro bebé como a nuestro perro. Cada uno habla su propio lenguaje y los malos entendidos pueden ocurrir. Tienes que enseñar a cada uno el respeto hacia el otro.

 

Un amigo para toda la vida

Todas las personas que han crecido junto a un perro te lo dirán: ha sido su primer, y en muchos casos su mejor amigo. Para un niño un perro es un compañero animado por un amor incondicional, una presencia que tranquiliza, un punto de referencia fiable, comparado con las amistades humanas que pueden resultar complicadas. Muchos programas recurren a perros de terapia para ayudar a los niños que tienen problemas en el aprendizaje de la lectura. Los educadores invitan a que los niños lean en voz alta a un perro, porque los perros prestan un oído atento, que escucha sin juzgar.

Si todo esto no fuese suficiente, resulta que los niños que crecen conviviendo con un perro tienen mejores defensas inmunitarias. A nivel psicológico, las ventajas también son muchas: la presencia de un perro en el hogar enseña a los niños el sentido de las responsabilidades y el respeto hacia otras especies.

¡Ahora solamente te queda disfrutar de todas las nuevas aventuras que tenéis por vivir juntos!

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