Bisfenol A y el riesgo de su presencia en los biberones

Última actualización: 21.05.19

 

Durante años se ha hablado de los componentes tóxicos del plástico en los utensilios de bebé, juguetes y biberones, y muchos fabricantes han popularizado sus productos BPA free en el mercado. Pero sabes realmente ¿de qué se trata este componente y por qué es tan negativo?. Si tu respuesta es no, te invitamos a conocer un poco más sobre el Bisfenol A.

 

Una sustancia química

El Bisfenol A, también conocido por sus siglas en inglés BPA, es una sustancia química utilizada en la fabricación de plásticos con policarbonato y resinas epoxi, dos materiales empleados con mucha frecuencia en productos de consumo alimenticio para la conservación, fabricación de utensilios domésticos, industriales, sanitarios y mucho más.

Este compuesto químico aumenta la resistencia del policarbonato, lo hace más fuerte y liviano, además de otorgarle una transparencia óptica que asemeja la del vidrio. Por esta razón, se utiliza mucho en la elaboración de cascos de seguridad, visores deportivos, automóviles, discos compactos, entre otros.

Por su parte, las resinas epoxi se usan con mucha frecuencia en la industria alimenticia para cubrir las latas de alimentos y evitar el contacto directo entre el producto y el metal, de esta forma se conserva mejor el alimento contra la contaminación y el deterioro del envase metálico.

Además, la alta calidad de este material se emplea también en la fabricación de aviones, botes, bicicletas y automóviles. En definitiva, son muchas las industrias que aprovechan las propiedades del Bisfenol A en estos materiales para hacer productos duraderos y versátiles.

 

Estudios y resultados negativos

Desde hace décadas, se han realizado muchas investigaciones sobre productos y sustancias químicas, siendo el BPA uno de los más renombrados por sus posibles consecuencias cancerígenas, además de alteraciones en el metabolismo que pueden derivar en problemas de obesidad infantil y reproducción.

Por esta razón la comunidad científica alertó sobre el uso de este componente en los productos para bebés, especialmente en los biberones, pues se concluyó que al calentar el recipiente, pequeñas partículas de BPA eran transferidas al alimento y entraban al organismo del bebé.

 

 

Sin embargo, todas las investigaciones están enfocadas en el uso de la molécula de BPA, más no en su concentración con otros compuestos, por lo que no hay estudios definitivos que determinen la certeza del posible impacto negativo de esta sustancia en el organismo humano.

Por esta razón la Unión Europea a través de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria determinó que el uso de productos y envases fabricados con BPA no representa un peligro inminente para la salud de los bebés y las personas adultas, ya que el nivel de exposición es muy bajo en comparación con los niveles tolerables recomendados. En conclusión, el organismo regional determinó su inocuidad.

 

Es mejor prevenir

Todas las observaciones anteriores no han podido calar en la opinión pública general, por lo que algunas madres aún si saber con certeza sobre todas estas investigaciones prefieren adquirir para sus hijos los mejores biberones libres de BPA.

Al respecto, conviene subrayar que tampoco hay evidencia definitiva que afirme que los plásticos libres de BPA sean totalmente inocuos. Por esta razón, la mejor medida para evitar una posible contaminación de alimentos o reducir la absorción de sustancias es evitar calentar los biberones y utensilios del bebé a altas temperaturas.

De esta forma se reduce el riesgo de desprender partículas químicas del material y que se mezclen con la leche y los alimentos del bebé que este después ingiere.

 

Riesgos en el embarazo

Considerando que el BPA está presente en productos de consumo cotidiano, algunos estudios han revelado que las madres durante el embarazo pueden también absorber algunas cantidades de esta sustancia y transferirlas al feto a través del torrente sanguíneo.

Un ejemplo de ello fue un estudio realizado entre los años 2004 y 2006 en España donde se evaluaron un total de 657 embarazadas y se relacionó la concentración de BPA en la orina de estas mujeres con la presencia de obesidad infantil en sus bebés.

Otro estudio en el año 2015 encontró concentraciones de BPA en 8 de cada 10 muestras de leche materna, lo que significa que no solo el bebé está expuesto a esta sustancia sino también la madre.

En consecuencia, usar o no productos de plástico en diferentes medidas escapa de nuestro nivel de conciencia y sin saber, muchos de nuestros hábitos implican una mayor exposición a este compuesto químico que sí podría generar consecuencias negativas en el organismo a largo plazo.

 

 

Revisar la literatura

No hay duda de que las investigaciones y estudios científicos que se han realizado sobre este tema son muy amplios y algunos contrastan entre sí, mientras que otros sirven de respaldo para nuevos estudios.

Sin embargo, son los organismos gubernamentales de regulación de grandes bloques regionales como la Unión Europea y la reconocida Administración de Alimentos y Medicinas de América quienes deben analizar a profundidad estos estudios, considerando el valor y el peso de la evidencia, la forma en que se concibieron dichas investigaciones para identificar las garantías estadísticas y metodológicas durante su elaboración.

Por esta razón, en Europa se está realizando desde el año 2016 una revisión de la literatura científica recogida a partir del 2012 para poder establecer un protocolo científico definitivo sobre el uso de esta sustancia que sea sometido a revisión y pueda llegarse a una conclusión general.

 

Alternativas al BPA

Si no quieres esperar a que exista un protocolo definitivo que regule el uso del Bisfenol A, puedes tomar algunas medidas en tu familia para reducir en gran medida la presencia de este compuesto en vuestro organismo.

  • Adquiere productos y envases que especifiquen ser libres de BPA, especialmente los utensilios del bebé.
  • Compra alimentos frescos o congelados, ya que el BPA está presente en los productos enlatados.
  • Evita usar los envases de plástico que tienen el sello PC o el número 7 dentro del triángulo, símbolo de reciclado. Por lo general, puedes verlo en la base de las latas y botellas plásticas.
  • Usa envases de vidrio y compra productos en envases tetra packs.
  • No calientes en el microondas tus alimentos dentro de las fiambreras ni laves estos envases en el lavavajillas.

 

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