Cunas tradicionales, cunas evolutivas y cunas de viaje ¿cuál comprar?

Última actualización: 15.11.19

 

Si estáis en la espera de vuestro primer bebé, seguramente ya habréis dado uno o varios paseos por las principales tiendas infantiles y, si no sabes mucho del tema, estaréis aturdidos por tantas cosas bonitas e información por asimilar de todos los productos necesarios para cuidar a un bebé.

Sin duda, uno de los más indispensables para su llegada es el lugar donde va a dormir el pequeño: la cuna.

Al realizar una búsqueda rápida en la Internet encontrarás cientos de modelos, bonitos, funcionales, modernos, tradicionales, baratos, muy caros, en fín, para todos los gustos y presupuestos, y puedes encontrar algunos de ellos en esta lista.

 

Tipos de cuna

Actualmente, hay varios tipos bien diferenciados de cunas, empezamos por explicar las tradicionales. Estas son las de toda la vida, con unas medidas de 60 x 120 cm en su interior. En cuanto al material, la madera es el más utilizado por su durabilidad y el acabado lacado que le da un toque elegante, duradero y clásico.

Si bien estas cunas son muy tradicionales, hoy se comercializan con diseños y estilos muy bonitos que las convierten en el centro de atención en cualquier habitación infantil.

Por otra parte, están las minicunas apropiadas para aquellas familias que no tienen espacio suficiente o una habitación destinada para el bebé. También son útiles para practicar colecho durante los primeros meses, pues garantizan un espacio cómodo para el pequeño cerca de sus padres, para que estos tengan un fácil acceso durante la noche y puedan alimentarlo.

 

Nuevas tendencias

Ahora bien, los modernos conceptos de diseño que apuestan por la versatilidad y el minimalismo han puesto muy de moda las cunas evolutivas de las que hay diversos tipos, según el fabricante, como las cunas cubo o convertibles.

El principio de todos estos modelos es el mismo: un mueble funcional que se adapta a las necesidades de la familia. Es así que, en un principio, puede ser una cuna con espacio de almacenamiento, gavetas y hasta cambiador que facilitan el día a día con el bebé.

Después, puede convertirse en una cama baja, al estilo Montessori, ideal para los niños entre 2 y 5 años que le permite desarrollar más autonomía al poder subirse y bajarse de la cama con mayor independencia. A partir de los 6 años, la cama infantil se adapta con algunos cambios para ser una cama convencional que bien le puede ser útil hasta la adolescencia. De esta forma, la familia hace una inversión inteligente, adquiriendo un producto con una larga vida de provecho y funcionalidad para el nuevo miembro de la familia.

 

 

Cunas de viaje

Ahora bien, si entre todas las cunas disponibles en el mercado hay un modelo que destaca por su bajo coste y funcionalidad son las del diseño viajero. Estas cunas están hechas a partir de una estructura metálica o plástica, robusta pero ligera, y con un diseño plegable que permite un rápido almacenamiento y un fácil montaje para llevarla a donde quieras, especialmente si piensas viajar mucho con tu bebé.

Estas cunas tienen laterales de malla que facilitan una buena visibilidad del pequeño así como una ventilación eficiente. Muchos de estos modelos incluyen una bandeja superior, cómoda y acolchada para usarla durante los primeros meses del bebé. Otros también incorporan un cambiador en vez de la bandeja.

Sin embargo, la superficie donde duerme el bebé queda a un máximo de 30 cm del suelo, por lo general. Así que a veces representa una incomodidad el sacar y meter al niño en ella. Pero, esta medida representa mayor seguridad para el pequeño cuando ya sabe ponerse de pie e incorporarse, así sabremos que no podrá saltar las barandas y salirse.

Cabe mencionar que la superficie donde duermen los bebés es un somier con un colchón delgado, poco transpirable en algunos casos, y revestido de plástico u otro material impermeable. Por esta razón, muchos pediatras no recomiendan que la cuna de viaje sea usada a diario como el lecho para el bebé.

 

Comodidad y ahorro

En contraste con el argumento anterior avalado por especialistas, algunos padres encuentran en las cunas de viaje un aliado permanente para el descanso del bebé, pues son más grandes que las minicunas o los diseños de colecho, y lo suficientemente compactas para colocarse en el mismo cuarto.

Además, su diseño plegable facilita poder guardarlas a diario si se necesita un poco de espacio en la casa, cosa que difícilmente se puede hacer con una cuna convencional. Por tanto, también debemos considerar el tema de la comodidad para el bebé y la recomendación de que los colchones de estas no son lo suficientemente confortables para el descanso prolongado del pequeño.

En este caso, se puede cambiar el colchón que viene con el producto por uno más acorde a las necesidades del bebé, con superficie viscoelástica y transpirable, y lo suficientemente grueso para sentir que el pequeño duerme cómodamente.

Indiscutiblemente, este modelo de cunas compactas y portátiles es mucho más barato que las cunas de colecho o las modernas convertibles, por lo que se ajusta perfectamente a los presupuestos más pequeños, aún cuando se compren los complementos como un colchón, mosquitera, entre otros.

 

 

Lo que debe tener una cuna de viaje

Llegados a este punto, y sin hacer énfasis en el uso definitivo que le darás a la cuna de viaje, es importante tomar en cuenta los principales aspectos que debemos evaluar antes de comprar un producto de este tipo.

 

Seguridad

En primer lugar, debe cumplir con las normativas europeas de seguridad que regulan la estabilidad, inocuidad y resistencia del producto. La cuna debe estar identificada con una etiqueta de homologación de la Unión Europea que certifica que ha sido fabricada con materiales inocuos, así que no habrá riesgo de intoxicación si el bebé llegara a morder los bordes.

Asimismo, esta certificación indica que la cuna ha sido testada y es lo suficientemente resistente para soportar el peso de un niño de hasta 4 años aproximadamente. De igual forma, los laterales de malla deben ser lo suficientemente pequeños para que el bebé no introduzca sus dedos en los agujeros.

 

Estructura y extras

En cuanto a la estabilidad, muchos modelos tienen cuatro patas, otros incorporan dos ruedas y dos patas. En este caso, hay que asegurarnos que tengan frenos y que sean de fácil activación. Adicionalmente, todas las cunas incluyen patas en los laterales o en la parte central que estabilizan más la estructura.

Por lo general, algunas cunas vienen con ciertos complementos que incrementan su funcionalidad, como bolsillos laterales para almacenar juguetes, mantas u otros utensilios del bebé. También, pueden venir con arco de juegos y una apertura con cremallera a través de la cual el bebé puede entrar y salir cuando ha aprendido a gatear y caminar.

Todo esto sin mencionar que la cuna de viaje también se convierte en un corralito de juegos en el que el niño puede divertirse hasta con un amigo y jugar dentro, mientras los padres realizan otras actividades en casa.

 

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