Desprenderse del chupete sin sufrimientos

Última actualización: 15.06.19

 

Muchos padres sienten un sentimiento breve de culpa cuando ofrecen por primera vez un chupete a sus bebés. Pero, cuando lo toman y se afianzan en estos para calmarse, la tranquilidad de los padres no tiene precio. Las horas de estrés y llanto se reducen, pues el pequeño habrá encontrado la fuente de la calma en la succión frecuente del chupete.

Es necesario recalcar que esto no sucede en todos los casos, pues hay bebés a los que nunca se les presenta un chupete, por ende ni llegan a conocerlo. Mientras que otros simplemente lo prueban, pero no sienten ningún apego. En estos casos, no se debe presionar al niño para que tome el chupete.

Ahora bien, volviendo a la situación de los bebés que necesitan de este para dormir, calmarse y, en general, usarlo la mayor parte del día, es necesario que los padres se establezcan un tiempo máximo de uso, y a partir de allí empezar a tomar ciertas medidas.

 

6 meses, 1 año o 2

Pediatras y odontopediatras recomiendan no prolongar el uso del chupete más allá de los 4 años de edad. Otros son más reservados y afirman que el retiro de este elemento debe hacerse cuando el bebé empieza a balbucear sus primeras palabras y así no afectar su desarrollo normal del lenguaje.

Pero, en cualquier circunstancia, son los padres los que decidirán cuándo es el momento idóneo para retirar el uso del chupete, ya sea a los seis meses de edad, al cumplir un año, dos o más. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el apego por el chupete de un bebé de seis meses nunca será igual al de un niño de dos o tres años. Es decir, que puede inferirse más sencillo quitarle este elemento a un bebé que a un niño más grande y maduro.

De lo que estamos seguros es que no hay fórmulas mágicas para que esto suceda de un día a otro sin dramas ni preocupaciones, pues un bebé que lleva 18 meses usando el chupete para dormir, conciliar el sueño el primer día no será tan fácil. Este proceso es muy similar al destete.

 

 

Todo dependerá del niño y sus padres

Como bien sabes cada niño y familia es diferente. Hay bebés apacibles que muestran aceptación y adaptabilidad a los cambios que experimentan, y a los que se les pueden explicar las situaciones un par de veces y poco a poco entenderán o conseguirán fácilmente un reemplazo para el chupete.

Otros, en cambio, son más inquietos, resistentes a los cambios y se frustran rápidamente. Por lo general, la mayoría de los bebés se encuentra en un nivel intermedio entre estos dos extremos. Por supuesto que, en cualquiera de los casos, es la determinación de los padres combinada con paciencia y comprensión que permitirá a este proceso fluir positivamente hasta concluirse con éxito.

 

Algunos trucos

Sobre este tema encontrarás mucha información, pero aquí resumimos algunos de los trucos o técnicas que otros padres han aplicado con resultados positivos para acelerar el desapego al chupete.

 

Empezar a temprana edad

Como ya mencionamos, mientras más temprano retires el chupete, menos apego tendrá el bebé y será más fácil distraerlo o conseguir una alternativa al uso de la succión como tranquilizante, la edad idónea es entre los 8 y 12 meses, según la recomendación de varias madres y pediatras.

 

Despedida del chupete

En el caso de los niños más grandes, de dos a tres años de edad, la comunicación es vital para que este proceso sea respetuoso y acorde a la madurez emocional del pequeño. Algunas familias han establecido un límite de tiempo al pequeño, es decir, le han avisado que solo podrá usar el chupete por unos días o un par de semanas más, porque ya es un niño grande y es hora de despedirse de él.

Esta notificación permitirá al niño saber lo que viene, pues a los pequeños les da más seguridad saber lo que va a pasar sin sorpresas. Así que le darás la oportunidad de recoger sus chupetes, preparar un lugar especial para guardarlos y después puedes decir que se los vas a dejar a la “hada de los chupetes” .

 

 

Reconocimiento

Algunos han realizado hasta una “ceremonia de despedida” que a la vez le sirva al pequeño como una celebración íntima para el inicio de su etapa de niño grande. Todas estas situaciones producen en él un refuerzo positivo porque sus avances están siendo reconocidos.

Este refuerzo también lo puedes aplicar en los pequeños logros, si has decidido llevar el desapego con paciencia. Por ejemplo, puedes disminuir el uso del chupete solo para dormir de noche, y felicitarlo cuando duerme sus siestas sin este.

De esta forma, y poco a poco, la necesidad por el chupete va disminuyendo hasta que una noche le dirás que ya no debe usarlo para dormir, y lo reemplazas por otra rutina como una canción o un cuento.

 

Mal sabor

Si estas técnicas no te dan resultados satisfactorios puedes optar por la clásica del mal sabor, para ello deberás consultar con tu pediatra o farmaceuta sobre qué producto seguro para niños y de sabor desagradable puedes aplicar en el chupete, y cuando el lo use, lo rechazará.

 

Dañar la tetina

Este es otro método tradicional, y consiste en ir haciendo pequeños cortes a la tetina del chupete, y cuando el niño se queje por el estado de este fingir que no te diste cuenta y proporcionarle otro, también con la tetina rota. La idea es que para el gusto del niño ya no sea agradable la textura de la tetina y así dejará de usar el chupete por sí solo.

 

Un poco más de paciencia y calma

Es normal que al iniciar este desapego al pequeño se le haga difícil dormirse rápido, se muestre irritado y llore, especialmente si es bebé. En esta fase es importante mantener la calma, llenarse de paciencia e inventar actividades para entretener al niño, iniciar nuevas rutinas para la hora de dormir. Es posible que al cabo de unas semana logre adaptarse a esta nueva etapa de vivir sin el chupete sin mayores dramas para la familia.

 

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