Eficiencia de los termómetros de oído y frente: verdad o mito

Última actualización: 21.10.19

 

Prohibir la venta de los termómetros de mercurio fue lo más seguro que pudo ocurrir, pues se reportaron a lo largo de los años numerosos accidentes de intoxicación por la ruptura de estos instrumentos de vidrio y mercurio. Como una alternativa surgieron los termómetros de oído y frente con un funcionamiento digital, sin embargo la falta de familiarización con estos dispositivos provoca que haya mucha desconfianza por parte de los usuarios sobre la eficacia de estos.

  

El termómetro resulta una herramienta indispensable a la hora de tomar la temperatura a un bebé, niños de corta edad y cualquier persona en general, convirtiéndose en un instrumento necesario dentro del botiquín de primero auxilios. Desde la necesidad de medir la temperatura con gran precisión, los termómetros han ido evolucionando de una manera sostenida y más aún, desde que se prohibió la venta de los fabricados con mercurio. 

En la actualidad existen muchos termómetros digitales que brindan la posibilidad de ser fiables y rápidos, entre los más usados están los termómetros de oído y de frente, que muestran la temperatura del niño en poco tiempo. Pero, todavía muchos padres se preguntan si son fiables, si son solo un producto sobrevalorado o si de verdad funcionan, siendo una gran interrogante determinar qué termómetro para bebés comprar

 

Buscando las respuestas

Para responder a estas interrogantes sobre este tipo de dispositivos, es necesario saber cuál es su funcionamiento. En primer lugar, los termómetros de oído y frente funcionan por medio de infrarrojos, estos instrumentos poseen un sistema de lentes que captura la energía infrarroja emitida por nuestro organismo, seguidamente la convierte en energía eléctrica para mostrar el valor de la temperatura. 

En el caso de los termómetros de oídos, estos reciben la energía producida por el tímpano y los tejidos cercanos a este. Un proceso similar tienen los termómetros de frente, que captan la energía que produce cuando el instrumento es desplazado a lo largo de la región frontal, este procedimiento resulta muy práctico para un niño de poca edad, ya que realiza lecturas en muy poco tiempo y con mucha precisión.

Una de las ventajas que ofrecen estos termómetros es que pueden tomar medidas sin un contacto estrecho y de forma rápida, esto permite medirle la temperatura a un bebé cuando esté dormido sin incomodarlo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que estos instrumentos son más sensibles a las situaciones externas, precisamente porque no hay un contacto físico directo. Por esta razón, y para obtener todo el potencial de estos termómetros es conveniente aprender a usarlos.

 

 

Uso correcto del termómetro

Aunque cada modelo tiene sus propias especificaciones, el mecanismo de funcionamiento es el mismo. Lo primordial es leer el manual de instrucciones del termómetro adquirido antes de encenderlo para saber cuáles son las recomendaciones del fabricante. 

Una vez que el dispositivo esté listo, en caso de ser un termómetro de oído se recomienda sostener la cabeza del niño para que no la mueva, tirando cuidadosamente el oído del pequeño hacia atrás para colocar la punta cubierta del termómetro en el orificio. Después, debes presionar el botón de encendido y seguir las instrucciones de uso, generalmente indican que se debe oprimir el botón por unos segundos antes de retirarlo del oído. Solo queda esperar hasta que aparezca la lectura de la temperatura en la pantalla.

En el caso de los termómetros de frente, la lectura correcta dependerá de colocar el dispositivo directamente en la frente del bebé o, si prefieres, dejarlo a una distancia de 5 cm, asegurándote de que este tenga la piel limpia y sin cabello, es decir, la frente tiene que estar despejada para una lectura rápida y sin errores.

 

¿Son peligrosos estos termómetros?

Al hablar de la frente debemos saber que el instrumento de medición no representa ningún tipo de peligro tanto para los niños como para los adultos, ya que se puede colocar a cierta distancia como ya se mencionó. En el caso del termómetro de oído se debe tener cuidado de no introducirlo bruscamente en el pabellón auricular del bebé, y de sostener bien la cabeza mientras se hace la lectura. Además, dependiendo del fabricante, los termómetros de oído incluyen fundas desechables que se retiran después de cada lectura, de esta forma se evita cualquier tipo de contaminación o el riesgo de introducir cuerpos extraños al interior del oído. 

 

 

Errores en el manejo de los termómetros

Con todos los datos anteriores, podemos entender cómo funcionan estos dispositivos y saber que no representan ningún tipo de peligro para los niños. En cuanto a su fiabilidad se ha demostrado que los termómetros infrarrojos son precisos y rápidos. Así que las opiniones sobre la irregularidad de estos instrumentos, la mayoría de las veces, se debe a los errores que cometen los usuarios, y no al dispositivo en sí. 

En el caso de los termómetros de oído, las fallas pueden estar muchas veces en la presencia de cera o de mucha suciedad en el oído, que puede influir en una lectura errónea, afectando la variación de la temperatura. En estos casos, se debe hacer una limpieza de los oídos y repetir la operación colocando el termómetro en una posición adecuada para hacer la medición. 

Realmente, no hay una única forma de tomarle la temperatura a un niño, pues cada termómetro posee pros y contras sin importar el tipo de dispositivo que sea. De lo que debemos estar seguros es de que las condiciones físicas estén dadas para que la lectura de la temperatura se haga sin obstáculos, y que el uso del instrumento se realice siguiendo las instrucciones del fabricante.

En conclusión, los termómetros de oído y frente que reemplazaron a los tradicionales instrumentos de mercurio son válidos, confiables y eficientes, siempre y cuando se haga un uso correcto de estos, se lean las instrucciones detalladamente y se faciliten las condiciones para una medición adecuada. Pensar que no funcionan porque no tienen la misma precisión de los termómetros de mercurio es un error, pues ya está demostrado que funcionan bien, tanto así que la aplicación del infrarrojo para medir temperatura se ha extendido en ámbitos industriales, de construcción, refrigeración y electricidad, entre otros.

 

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