Kiciclos, cambiando la estadía de los niños en los hospitales

Última actualización: 21.10.19

 

Es difícil imaginar lo que viven los niños que padecen una enfermedad crónica y que deben pasar gran parte de sus días internados en un hospital. La interrupción de sus actividades de esparcimiento, ir a la escuela, jugar con amigos, divertirse en el parque, todos estos momentos se ven limitados a las salas pediátricas.

Desde hace décadas organizaciones médicas y voluntarios han llevado a los hospitales infantiles diversión y alegría, con la finalidad de ayudar a los niños con una terapia de juegos y risas para mejorar su estado de ánimo y permitirles olvidar por ratos las complicaciones de su enfermedad y tratamientos.

Por esta razón, la Fundación Juegaterapia lleva desde el año 2010 donando videojuegos, tabletas y juguetes a los niños internados en hospitales de España, de igual forma ha desarrollado la creación de parques en varias instituciones pediátricas para darle un área de esparcimiento a los pequeños.

 

Innovando con la diversión

Con la ayuda de algunos de sus colaboradores, Ciclos Otero y el piloto Carlos Sainz, la Fundación Juegaterapia desarrolló un triciclo porta suero bautizado como el Kiciclo, con el que los niños podrán salir al patio o área de juegos del hospital y dar vueltas, hacer carreras con sus compañeros de sala y divertirse, todo esto sin descuidar su tratamiento.

Esta iniciativa fue presentada en el Hospital 12 de octubre en Madrid, donde las misma fundación diseñó un parque de juegos para los niños internados. El vehículo tiene el diseño de un triciclo convencional o similar a un correpasillos, con la novedad de tener adaptada una barra en forma vertical, sujeta en la parte trasera de la silla y en la que se pueden colocar los recipientes de la medicación, calibrados para mantener el tratamiento durante el paseo.

Por el desarrollo de estos juguetes, los padres demuestran su gran satisfacción y alegría, pues es muy grato ver a los niños disfrutando del paseo y sobreponerse para volver a sus tratamientos con más energía y mejor ánimo.

 

 

Cómo surgió la idea

Sol Otero, dueña de Ciclos Otero, la tienda de bicicletas más antigua de Madrid, fue la gestadora de esta novedosa idea, quien después de una visita al hospital vió como los niños internados no tenían al alcance una actividad física que no comprometiera el estado de la vía intravenosa y la aplicación del tratamiento.

Ella comenta “Empecé a ver cómo subían a los niños en sillas de ruedas, e incluso en las camas, siempre con el gotero a cuestas. Les daban gorras, globos… Pero todos tenían una cara de pena terrible”. Otero afirma que esta situación le provocó profunda tristeza y pensó que quizás unas bicicletas en el área de juegos serían la solución, así que se le ocurrió diseñar el triciclo con un portador de goteo.

Fue así que en alianza con Juegaterapia, Ciclos Otero junto el patrocinio del corredor de Fórmula 1 Carlos Sainz y el trabajo profesional de Rasede se presentaron dos prototipos, uno para niños menores de tres años y otro para más grandes. Si bien la elaboración de cada unidad cuesta un aproximado de 1200 euros, ya son casi 30 Kiciclos que se han donado a diferentes salas pediátricas para la diversión de los niños.

Esto ha sido posible gracias a los donativos de instituciones, personalidades, pequeñas empresas y ciudadanos, así que se espera poder aumentar el número de Kiciclos en más hospitales para que sea mayor la cantidad de niños que pueden usar este juguete y afrontar con buen ánimo su estadía hospitalaria.

 

Beneficios de los Kiciclos

La vocera de Juegaterapia, Lourdes Amayas afirma que las pedaladas son una terapia eficaz para los pequeños: “Los niños se suben a ellos inmediatamente”. La fundación considera que esta es la mejor manera de satisfacer la gran necesidad que tienen los niños de moverse. Los médicos observan que este vehículo infantil además de movimientos, ofrece un disfrute fundamental para la recuperación física y psicológica de los niños enfermos.

Con estos triciclos los niños obtienen el ejercicio físico que necesitan, favoreciendo el movimiento del tracto intestinal, además del desarrollo del equilibrio, mejora postural, coordinación y orientación espacial. Muchas de estas habilidades se ven limitadas en los niños que padecen una enfermedad crónica y pasan la mayor parte de su tiempo internados en el hospital.

Además, los médicos y el personal de salud consideran que estas actividades físicas y la posibilidad de divertirse en el hospital les ayuda a los niños a aumentar su autoestima y, después de todo, sentirse como cualquier otro niño sano.

 

 

La idea se extiende

Aunque España es el país donde se aplicó por primera vez esta innovadora técnica, poco a poco otros países del mundo están en la búsqueda de dotar a los hospitales con esa gran idea, tal es el caso de México donde la fundación “Doctor Sonrisa”, buscan conseguir la donación de triciclos usados para transformarlos en Kiciclos.

De esta forma incentivan a la reutilización de juguetes que niños más grandes ya no usan, al mismo tiempo que abaratan costes para poder llegar a más niños que necesiten esta diversión para sobreponerse a la lucha de una enfermedad. Con esta iniciativa esperan extender el uso de los Kiciclos en muchos hospitales y brindar diversión y ejercicio a los niños.

 

Diversión para curar

El trabajo de la Fundación Juegaterapia en España, Doctor Sonrisa en México y otras tantas en muchos países del mundo consiste en promover la risoterapia, actividades lúdicas y divertidas que más que entretener se han convertido en un gran elemento que permite una recuperación médica más llevadera, especialmente para aquellos niños que deben permanecer por largo tiempo en el hospital.

Cada vez son más las organizaciones que patrocinadas por artistas, figuras deportivas, grandes y pequeñas empresas, y un gran equipo de voluntarios se encargan de diseñar actividades, espacios, talleres y sesiones de teatro o conciertos para los niños en los hospitales.

La receptividad de estas acciones es muy positiva tanto por los niños, el personal de salud como por los padres y familiares de los pequeños, quienes reconocen que toda esta diversión que se le proporciona a los niños dentro de los hospitales, hacen más llevadera su estadía, especialmente para aquellos que sufren enfermedades invasivas y terminales como cáncer u otras patologías.

 

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