Kinesiólogos también desaprueban el uso del andador

Última actualización: 22.08.19

 

El debate sobre el uso de los andadores sigue abierto: en 2011 Canadá prohibió su venta e importación, en 2013 Brasil hizo lo mismo después de hacer pruebas de seguridad a las marcas disponibles en el mercado en las que todas desaprobaron y el año pasado, la Asociación Americana de Pediatría solicitó a las autoridades el retiro del mercado de este producto por las altas cifras de accidentes en bebés relacionadas con el uso de estos.

Puericultores, pediatras, fisioterapeutas, doulas, entre otros profesionales y sociedades médicas han coincidido en rechazar abiertamente el uso de los andadores, principalmente por seguridad así como por los pocos beneficios que ofrecen al desarrollo del bebé.

Ahora, los kinesiólogos se suman a este grupo de detractores, por considerar que limitan el desarrollo físico, exponiendo, además, a los pequeños a sufrir accidentes.

 

Los andadores no ayudan

El pasado mes de junio, los representantes del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (Cokiba) reconocieron que las altas estadísticas de accidentes en bebés relacionados con los andadores es la principal razón por la que estos dispositivos no deben usarse.

Igualmente, la falta de evidencia en los supuestos beneficios para que el bebé aprenda a caminar con el andador es otro motivo para prescindir de estos vehículos en las familias.

María Laura Torres, kinesiológa adscrita a este gremio, considera que colocar a un bebé en el andador es exigirle hacer una actividad para la que no está preparado física ni cognitivamente.

Por su parte, Carolina Gigante, también kinesióloga y terapeuta en Neurodesarrollo, afirma que, al usar el andador, el bebé adquiere la tendencia de caminar con la punta de los pies, esto puede generar acortamiento muscular afectando el equilibrio para iniciar la marcha.

Por esta razón, según Gigante, es común observar a los niños, que usaron andador durante algunos meses, caerse con más facilidad porque su equilibrio no está bien desarrollado, o también llevarse las cosas por delante, ya que su conocimiento de espacio se ha visto afectado por el uso de dicho dispositivo.

 

 

6 a 9 meses: etapa crucial para el desarrollo infantil

Para los profesionales de la kinesiología, entre los 6 y 9 meses de edad los bebés deben mantener su principal contacto con el suelo, porque en esta superficie pueden sentarse, iniciar el desplazamiento, agacharse y hasta gatear.

Todos estos movimientos son indispensables para que el pequeño mejore su equilibrio y comprenda los conceptos de espacialidad, preparándose para ponerse de pie y empezar a caminar.

Pero, si a los 5 o 6 meses de edad se adquiere un andador y el bebé pasa largos ratos en este, se le está reprimiendo de todos estos procesos, saltando una etapa muy importante para el desarrollo físico y cognitivo del pequeño.

 

Falsa seguridad

Los padres que han usado un andador para bebé argumentan que se sienten más seguros porque estos están en un espacio reducido y del cual no pueden salir fácilmente. Además, se puede pensar que los pequeños tienen mayor movilidad e independencia para entretenerse.

Pero no hay nada más alejado de la realidad que esta afirmación, ya que la estructura de los andadores es muy inestable y en muchos casos los accidentes se producen porque el vehículo se vuelca y el bebé queda cabeza abajo, corriendo el riesgo de sufrir algún trauma craneoencefálico.

Asimismo, con el andador el bebé tiene acceso a algunos objetos que pueden ser peligrosos para él. Otro de los accidentes más comunes es cuando el bebé se lastima porque las cosas de la mesa cayeron sobre su cabeza al tirar del mantel, o porque el bebé llegó hasta la cocina o la chimenea y sufrió alguna quemadura.

Y ni hablar de los fatales accidentes en los que los bebés caen por las escaleras al desplazarse con el andador sin una vigilancia permanente.

Todos estos accidentes ocurren en cuestiones de segundos y con apenas un descuido breve de los cuidadores.

 

 

Evita los andadores

En este punto ya hemos explicado lo suficiente por qué no se deben usar los andadores clásicos ni dejar que los bebés permanezcan tiempo en ellos.

Entonces, como padre te estarás preguntando qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a caminar. La respuesta es muy sencilla: solo debes esperar.

Por lo general, los bebés caminan sin ayuda entre los 12 y los 18 meses, así que es innecesario querer acelerar este proceso para que tu bebé camine más rápido antes de cumplir el año.

Lo mejor que puedes hacer es respetar sus etapas de crecimiento, acompañarlo amorosamente y proveerle de espacios seguros donde él pueda desarrollarse plenamente, practicar sus movimientos, conocer el entorno, fomentar el equilibrio y su autoconocimiento del espacio que le rodea y que necesita.

Si observas que tu bebé ya está por cumplir los 2 años y aún no muestra señales de iniciar una marcha sin apoyo, puedes consultar con un especialista o tu pediatra de confianza para que el revise si todo va bien con el crecimiento del niño. No obstante, vale la pena destacar que cada bebé es diferente y se desarrolla a su propio ritmo.

 

Algo de ayuda

Ahora bien, si crees que tu bebé necesita algún tipo de estimulación externa para que se motive a caminar, puedes adquirir algunos juguetes diseñados para niños mayores de 9 meses, como los correpasillos y andadores dos en 1, que invitan al bebé a caminar con seguridad, sosteniéndose de un manillar mientras se desplaza apoyando los pies en el suelo con firmeza y manteniendo el equilibrio.

Algunos de estos modelos incluyen reductores de velocidad o frenos en las ruedas traseras para evitar que el bebé haga un desplazamiento rápido que no pueda controlar.

De igual forma, muchos de estos juguetes están diseñados como paneles interactivos para que el bebé juegue con ellos sentado en el suelo, conociendo colores, identificando sonidos y aprendiendo canciones.

Estos juguetes están recomendados porque ayudan a fortalecer los músculos inferiores del pequeño, permitiéndoles controlar sus movimientos y ser más conscientes de sus pasos.

Sin duda, son una mejor opción que los andadores tradicionales. Sin embargo, reiteramos que debes comprar estos vehículos o juguetes diseñados según la edad de tu bebé y que supervises su uso para evitar cualquier tipo de accidentes, especialmente restringiendo el acceso a escaleras, balcones, estufas, chimeneas, entre otros.

 

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