Lactancia materna: beneficios y precauciones

Última actualización: 15.06.19

 

Tener un bebé es una de las cosas más bonitas que le puede pasar a una mujer, puesto que es una vida que ha vivido en su cuerpo por 9 meses y que sale para comenzar a desarrollarse como un nuevo ser humano.

Al nacer, tu pequeño va a necesitar que lo cuides, le des mucho amor y que lo alimentes con algo que solo tú puedes darle, siendo lo más adecuado para él durante los primeros seis meses de forma exclusiva y extendiéndose hasta los dos años como mínimo.

La leche materna es un alimento natural y además es la que se encarga de proveer al pequeño de los anticuerpos necesarios para que pueda estar sano y fuerte. Es por ello, que la lactancia es beneficiosa para el niño, siendo además muy positiva también para la madre.

 

Beneficios

Durante los meses de embarazo el cuerpo se prepara para que la madre pueda cuidar del bebé cuando este nazca, por lo que sus senos crecen y se llenan de leche materna, primer alimento que deberían consumir los niños al nacer.

Este proceso de alimentación para el bebé promueve el bienestar del infante, brindándole beneficios como:

  • Absorción de proteínas.
  • Mejor desarrollo del sistema digestivo del pequeño.
  • Facilidad para absorber los anticuerpos de la madre para la defensa natural del organismo.
  • Prevención de alergias e infecciones respiratorias.
  • Disminución del riesgo de padecer obesidad infantil.

Además de otras muchas ventajas que puede obtener el bebé por medio de este alimento. A pesar de ello, no es el único que se beneficia puesto que también se fomenta el bienestar de la madre al reducirse considerablemente el riesgo de la depresión después del parto, así como el riesgo de padecer anemia. También facilita el proceso de pérdida de peso en algunos casos y previene la aparición de cáncer de mama y ovarios.

Igualmente, se ha demostrado que fortalece el vínculo del bebé con su mamá, haciendo que se encuentren más compenetrados y que el pequeño se sienta mucho más seguro.

En este mismo orden de ideas y debido a que la madre es el ser que más cerca se encontrará del pequeño durante su desarrollo, la lactancia materna permite que puedan facilitar la comunicación entre ellos, consiguiendo que puedas (como madre) saber qué es lo que le molesta a tu hijo aún cuando no se exprese con palabras.

 

 

Cuidados a la hora de dar el pecho al bebé

Si bien es natural que una madre amamante a su bebé, deberás tener algunos cuidados para que no ocurran accidentes o problemas que puedan causarte daños a ti o a tu pequeño.

Para comenzar, es recomendable que mantengas una buena higiene en los pezones, puesto que tu bebé pondrá su boca en ellos para alimentarse. No uses productos químicos que puedan dañar al pequeño.

Asimismo, pensando en que es una zona bastante sensible, deberás asegurarte de que tu hijo tome correctamente todo el pezón cuando se alimenta. De lo contrario, el pezón se comenzará a irritar, causando comezón y dolor al darle de comer.

Una buena forma de evitar estas grietas es que mantengas seca el área, dejando que el aire circule adecuadamente y manteniendo la humedad a raya.

Otro aspecto que debes cuidar es la protección contra derrames, puesto que debido a la cantidad de leche que produzcan tus senos puedes sufrir incidentes estés donde estés, que si bien no afectan de forma grave, sí pueden generar incomodidad, especialmente por el olor que se desprende una vez que empieza a secarse el líquido.

Toma la precaución de llevar contigo algunos protectores para pezones cuando salgas de casa. Además, puedes utilizar un sacaleches para reducir la cantidad de líquido en tus senos y almacenarla para darle de comer a tu hijo en el momento que sea necesario.

Para ello, la leche extraída debe ser conservada en frascos de vidrio, bolsas o envases de plástico, diseñados especialmente para esta finalidad, ya que vienen esterilizados y listos para el uso. De igual manera, es importante que tomes en cuenta el lugar donde lo almacenarás y la duración con la que cuenta en cada sitio.

En la nevera tendrá un alcance de 2 a 3 días, siempre que se coloque en el interior, en la puerta no durará más de unas horas. En el congelador de la nevera tendrá un tiempo de 3 meses y al encontrarse en uno con una gran capacidad de congelación, podría mantenerse hasta 6 meses.

Sin embargo, es importante que al contar con un banco de leche le coloques los datos correspondientes a la fecha de almacenamiento a cada frasco, puesto que esto te permitirá utilizar el método PEPS, primero en entrar primero en salir.

 

 

Problemas que pueden presentarse durante la lactancia materna

Si bien muchos de los siguientes problemas son poco frecuentes, es necesario que los conozcas para que puedas prevenirlos de manera exitosa.

  • Taponamiento del pezón. Este mal puede presentarse debido a dos cosas: el bebé se prende mal al pezón o la leche cuenta con un alto contenido de grasa. La solución para esta situación depende de cada caso y va desde poner al bebé a mamar hasta el uso del extractor manual de leche.
  • Obstrucción de conducto. Esto se debe a mala acogida del bebé o el uso de prendas que puedan presionar los pechos y causar una obstrucción. Suele ser algo incómodo y necesitar de tiempo a la hora de corregirlo.
  • Muguet. Esta enfermedad se deriva de la aparición de un hongo. Puede deberse a la mala higiene de las manos al amamantar o utilizar por mucho tiempo los protectores mamarios, lo cual provoca que se mantenga el área húmeda y favorezca el desarrollo de bacterias y hongos.
  • Mastitis. En algunos casos la glándula mamaria puede llegar a inflamarse, debido a la gran acumulación de leche materna en el pecho. Lo recomendable es que se continúe amamantando al pequeño y se utilice el sacaleches para disminuir la cantidad de leche. En casos graves, es común utilizar antibióticos para controlar el problema.

No obstante, estos problemas suelen presentarse cuando no se tiene el cuidado adecuado, por lo que solo deberás ser meticulosa y evitarás todos estos problemas.

 

Por el bien del bebé

La lactancia es lo mejor que puedes darle a tu hijo desde su nacimiento, ya que este alimento tiene todos los nutrientes que el necesita para desarrollarse bien, reforzar su sistema inmune y crecer sano. Sabemos que muchas madres pueden sentirse presionadas para amamantar durante el puerperio y es un proceso que necesita de paciencia y apoyo, por ello puedes consultar con una doula o asesoras de lactancia en tu ciudad que te darán las orientaciones necesarias para alimentar a tu bebé con pericia.

 

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