Lo que necesitas saber sobre el chupete

Última actualización: 15.06.19

 

Muchos futuros padres se están preparando para la llegada del nuevo integrante de la familia, y aprovechan la autopista de la información que representa Internet para aprender lo más que puedan en teoría, pues saben que la tarea de ser padres será mucho más compleja de lo que parece. Si tú eres uno de ellos, y tienes dudas sobre el polémico tema del chupete, aquí te presentamos datos muy útiles para que entiendas sus beneficios o contras.

Y si ya eres padre, y tu bebé usa chupete, no hay problema, porque este artículo será igual de importante para ti, ya que así entenderás mejor el apego que siente tu hijo por este elemento, así que te invitamos a seguir leyendo.

 

Historia del chupete

Asumiendo que los pediatras recomiendan el uso del chupete una vez que se haya establecido correctamente la lactancia materna, aproximadamente, varias semanas después del nacimiento, muchos padres compran uno de estos para el niño sin pensar más allá que en calmar al pequeño.

Y es que con esta función fueron concebidos los primeros chupetes en la historia de la humanidad. Si bien, no está claro cuándo fue la primera vez que se usó uno de estos, hay evidencia de que en Egipto se le daba a los pequeños figuras de barro llenas de miel que ellos chupaban. De igual forma, en el siglo XIX algunas familias de clase baja le daban a los bebés bolsas de tela que contenían azúcar o papillas de cereales. Sin embargo, este método era antihigiénico y peligroso, muchos bebés murieron asfixiados por la bolsa y otros sufrían problemas de caries a temprana edad.

Posteriormente, hacia el año 1900 se patentó un diseño en Estados Unidos muy parecido al usado en la actualidad, pero la tetina estaba hecha de materiales tóxicos y primitivos, con una dureza desagradable para los niños. Sin embargo, este diseño se usó por casi 50 años.

Fue en 1949 cuando dos médicos alemanes diseñaron un chupete ergonómico, con tetina más natural y adaptado a la forma del maxilar. Estos médicos fueron Wilhelm Balters y Adolf Müller, el primero ortodoncista y el segundo dentista. Fue con sus conocimientos que diseñaron una tetina que asemejara la forma del pezón materno para evitar malformaciones en el maxilar.

Este diseño es el que se mantiene vigente en la actualidad, aunque bien ha tenido modificaciones en lo que respecta al material, usándose el látex y la silicona por sus propiedades inodoras, moldeables y suaves.

 

 

Dar el chupete: sí o no

Que el chupete es malo, deforma los dientes de los niños, pero los mantiene tranquilos y calmados, son las principales controversias que cualquier padre puede escuchar cuando decide comprar un chupete a su bebé.

Pero es indiscutible que cada padre está en el derecho de decidir lo que es lo mejor para su hijo o que es lo que funciona mejor para lidiar ciertas situaciones. Puede pasar que tu bebé sea apacible y que se calme rápidamente con solo tomarlo en brazos, en estos casos incluso puedes ofrecer un chupete al bebé y quizás hasta lo rechace después de usarlo un poco.

Por otra parte, están los bebés más inquietos, que lloran constantemente sin razón aparente, o que parecen aburrirse rápidamente sin importar cuántos juguetes o alternativas les des. Para estos pequeños, denominados bebés de “alta demanda”, un chupete puede ser el pacificador que le ayudará a controlar sus emociones y a conseguir la calma que necesitan.

De lo que sí están cada vez más seguros algunos especialistas es que el uso del mejor chupete puede reducir en gran parte los riesgos de muerte súbita en los lactantes, pues a través del instinto de succión durante el descanso, el bebé mantiene un ritmo regular de la respiración.

 

Aspectos a tomar en cuenta

Debemos aclarar que la opción de ofrecer un chupete al bebé se considerará una vez que el niño haya saciado el hambre o que se hayan dado los cuidados necesarios por los que pudo haber estado llorando: cambio de pañal, incomodidad, calor o frío, entre otros.

Sobre esto, muchos psicólogos opinan que de ninguna forma el chupete puede suplantar el establecimiento del apego seguro, pues el bebé demanda y el adulto responde, así que es importante mantener el equilibrio y no ofrecer ante la primera queja el chupete como solución. Antes, hay que tratar de entender qué necesita el pequeño y si después de atenderle, sigue llorando puede ser útil ofrecer el chupete para calmarlo.

 

 

 

Inteligencia emocional

Los psicólogos infantiles consideran que la fase oral del bebé es clave para su desarrollo cognitivo, esa etapa en la que quieren llevarse todo a la boca es fundamental para conocer texturas, sabores, desarrollar la coordinación ojo-mano-boca.

El uso del chupete en esta fase es positivo porque, poco a poco, el niño logrará coordinar el movimiento de coger este elemento y llevarlo hasta su boca, esta relación causa-efecto, aunque parezca simple, significa un hito evolutivo en el desarrollo del infante.

También es importante destacar que el uso del chupete no puede ser desmedido, ya que podría interferir en el desarrollo del habla del pequeño, evitando que este tenga la disponibilidad de balbucear libremente sin obstáculos.

 

El momento de retirar

Una vez que el bebé ha desarrollado una relación de apego al chupete, muchos padres se preguntan cuándo será el mejor momento de retirarlo. A pesar de los diseños ergonómicos, mucho odontopediatras no recomiendan prolongar el uso del chupete más allá de los 3 o 4 años de edad.

Para esta etapa, el niño ya habrá desarrollado más su inteligencia emocional y puede llegarse a una negociación con él para retirar paulatinamente el uso del chupete. Nunca puede hacerse de forma abrupta, porque podría generar situaciones de descontrol, estrés y mucha inseguridad en el pequeño, especialmente si el uso es imprescindible para dormir.

Muchas madres y pediatras aseguran que es más fácil retirar el chupete antes de los 18 meses de edad, pues el niño puede distraerse con un sustituto o los cuidadores pueden establecer otra rutina para conciliar el sueño, si es el caso.

En cualquier circunstancia, respetar el desarrollo emocional del pequeño y acompañarlo con paciencia durante este proceso son claves para lograrlo con éxito.

 

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