Madres que limpian el chupete del bebé con saliva: ¿antihigiénico o beneficioso?

Última actualización: 18.11.19

 

El año pasado, la Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología dio a conocer el estudio realizado por la alergóloga Eliane Abou-Jaoude, quien analizó los casos en que los bebés cuyas madres limpian el chupete con su propia saliva y desarrollan una respuesta alérgica más baja.

 

Microorganismos de madres a hijos

En esta investigación se entrevistó un total de 128 madres en un lapso de 18 meses, de las cuales un poco más de la mitad tenían bebés que usaban chupetes. El 12% de estas mujeres afirmaban que muchas veces, ante la ausencia de un lavabo cerca de ellas, limpiaban el chupete de sus hijos con su propia saliva antes de dárselos. Es decir, que ellas metían el chupete en sus bocas para retirar cualquier suciedad.

Según los investigadores y el seguimiento realizado, los bebés de estas madres presentaron niveles más bajos de un anticuerpo denominado inmunoglobulina E o IgE. Dicho anticuerpo determina las respuestas alérgicas del organismo, y con la excepción de algunos casos, los niveles más altos de IgE reflejan un incremento en el riesgo de sufrir asma u otras alergias.

Para la autora del estudio “la exposición a ciertos microorganismos en las primeras etapas de la vida estimula el desarrollo del sistema inmunológico y puede proteger contra enfermedades alérgicas más adelante”, así que “chupar el chupete puede ser un ejemplo de una forma en que los padres pueden transferir microorganismos sanos a sus hijos pequeños”.

 

Exceso de higiene

Los resultados de este estudio inciden directamente en la teoría de la “higiene excesiva” que plantea que las limpiezas muy profundas y continuas eliminan también microorganismos necesarios para fortalecer el sistema inmune en los pequeños. Simultáneamente, se reconoce que gracias a las medidas higiénicas una gran cantidad de enfermedades infecciosas se han atacado, disminuyendo su propagación.

Pero, volviendo al estudio de los chupetes, hay doctores que opinan que a los bebés no se les puede mantener en una burbuja esterilizada, pues es necesario que ellos tengan contacto con el ambiente, la tierra, animales y plantas que reducirán el riesgo de padecer alergias.

De igual forma la convivencia con más niños, los que viven en familias numerosas y van a la guardería desde temprana edad presentan menos incidencia a alergias e infecciones, todo esto indica que la naturalidad es necesaria para fortalecer un estado saludable en los bebés.

 

 

La otra cara del estudio

Cuando hablamos de temas de crianza, salud y niños las cosas no pueden ser solo negras o blancas, al contrario, hay un matiz de grises muy amplio que da espacio para diferentes actitudes, situaciones y posibilidades. Tal es el caso de este mismo estudio que, a pesar de los resultados que arroja, no prueba definitivamente que chupar el chupete genere siempre niveles más bajos de IgE, solo establece una relación entre los padres que hacen esta práctica y los niños que tienen niveles bajos de dicho anticuerpo y sufren de menos alergias.

Además, hay que destacar que el número de madres que afirmó hacer esto es muy bajo, es decir, que la investigación está basada en lo que dicen los participantes, más no hay una evidencia firme de que sea así. De igual forma, pudo haber otra cantidad de madres que por vergüenza no quisieron admitir que aplicaban esta técnica.

Por ende, estos datos pueden afectar los resultados. Por otro lado, el estudio no es específico en señalar los riesgos que implica chupar el chupete del bebé, especialmente en la transmisión de gérmenes no tan beneficiosos que podrían afectar la salud de la madre y del niño, así que esta práctica no se puede generalizar como una forma asertiva de hacer la limpieza del chupete, y más allá de las anotaciones científicas, los padres deben siempre priorizar la higiene del niño para inculcarle hábitos de limpieza correctos.

 

Fortalecer el sistema inmune de forma natural

Con lo dicho anteriormente ratificamos que el chupar el chupete o la tetina del biberón de tu bebé y demás utensilios no es garantía de que tu hijo no contraerá algunas enfermedades. En consecuencia, te queremos explicar algunas formas a través de las cuales podrás ayudar a tu bebé a fortalecer su sistema inmune, también de manera natural pero más higiénica.

 

 

Lactancia materna

No hay vitamina más natural, esterilizada y gratuita que la leche que producen las madres para sus bebés, siempre está bien conservada y a la temperatura idónea para el disfrute del pequeño. Este líquido contiene todos los anticuerpos, nutrientes y vitaminas que el bebé necesita, además se va adaptando a cada etapa de crecimiento.

Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud recomienda que la alimentación durante los primeros 6 meses de vida sea exclusivamente lactancia materna, y luego extenderla hasta los 2 años como mínimo, acompañada de una alimentación complementaria equilibrada. Posteriormente, la madre y el bebé decidirán hasta cuándo continúan la lactancia.

 

Aire fresco

Aunque vivir en una ciudad sea la antítesis de tener aire fresco, lo más recomendable es mantener el cuarto y espacios que frecuenta el bebé bien aireados, si es posible usar un purificador de aire, evitar fumar dentro de estas instalaciones y ventilar diariamente la casa, pues estas medidas reducirán el padecimiento de infecciones respiratorias tan comunes en los bebés.

De igual forma, será beneficioso proveer al bebé de aire puro, salir con él al parque o un bosque. Tener plantas dentro de casa también es una forma práctica de purificar el aire que respiramos. Puedes buscar información de cuáles son las plantas más idóneas para mantener en interiores y que no sean de ninguna forma tóxicas si el bebé tiene contacto con ellas.

 

Higiene moderada

Ya hablamos de lo perjudicial que puede ser una higiene excesiva y desinfección de todos los espacios y objetos que el bebé frecuenta. Sin embargo, no podemos obviar la importancia de formar buenos hábitos de higiene en los pequeños.

No vale solo con decirle que se laven las manos, esta es una práctica que se aprende con el ejemplo, así que los padres son los más indicados para mostrar al niño la importancia de lavarse las manos siempre que van al baño, antes de comer, después de jugar con las mascotas, etc.

 

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