Practica el colecho con seguridad y disfruta de tu bebé sin riesgos

Última actualización: 18.11.19

 

En los últimos años ha habido un auge de la práctica del colecho, es decir, dormir con los bebés y niños pequeños en familia, especialmente impulsado por la crianza con apego que tanto promueven influencers en las redes sociales, doulas y matronas.

Muchas familias han comprendido lo cómodo que representa, especialmente para la madre dormir cerca del bebé para atenderlo durante la noche, amamantarlo y cuidarlo. Existen numerosos artículos y estudios que hablan sobre los beneficios que esto conlleva tanto para el bebé como para la madre: descansan mejor, el bebé llora menos porque es atendido más rápido, se estrecha la conexión madre-hijo, entre otros.

Sin embargo, otros estudios han presentado estadísticas llamativas que revelan el aumento de muertes por asfixia en recién nacidos, relacionadas directamente con la práctica del colecho. Uno de ellos fue realizado en la Universidad de Alabama, Estados Unidos y publicado en ‘Jama Pediatrics’, en el que se revela que en dicho país durante el año 2015 se produjeron 1100 casos de menores asfixiados, cuyas muertes pudieron evitarse, según los autores, ya que los bebés fallecidos estaban en la cama de sus padres.

El mismo estudio especifica que entre los años 1999 y 2015 la tasa de mortalidad por asfixia en menores se duplicó alcanzando de 12,4 a 28,3 muertes por cada mil niños. Dicho incremento, afirman los autores, se debe a la práctica de los padres de dormir con sus bebés recién nacidos o porque han omitido las medidas de seguridad, dejando al alcance de los pequeños elementos peligrosos como peluches, mantas o almohadas.

 

Colecho seguro

A pesar de estas estadísticas desalentadoras no todo es negativo, pues otros trabajos científicos como el publicado por la Asociación Española de Pediatría titulado ‘Colecho, síndrome de muerte súbita del lactante y Lactancia Materna’ aclara que una forma segura de dormir con los bebés menores de 6 meses es manteniéndolos en su propia cuna cerca de los padres. De esta forma se disminuye en un 50% el riesgo de que el pequeño sufra del temido Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

En este mismo sentido, la Asociación Americana de Pediatría coincide en que es recomendable que durante el primer año de vida el bebé duerma en la habitación de los padres para evitar esta muerte repentina.

 

 

Esta organización americana es severa al asegurar que los bebés no deben dormir en la misma cama de los padres, en sofás u otras superficies blandas, sino en su propia cuna o moises dentro de la habitación y cerca de la cama de los progenitores.

Considerando todos los beneficios que tiene la práctica del colecho, es importante conseguir la forma de hacerlo con total seguridad. Una de las más recomendadas es usar las cunas de colecho, especialmente diseñadas para ofrecer un espacio independiente al pequeño, manteniéndolo cerca de la madre y facilitando el acceso a este durante la noche. Aquí puedes encontrar una lista de opciones.

En otros casos, también se puede usar una cuna convencional y abatir uno de sus laterales, pegarla a la cama de los padres y revisar que las alturas de ambos colchones coincidan para que sea una sola superficie, sujetando correctamente al somier para que no haya riesgos de movimientos involuntarios y una repentina caída del bebé, especialmente cuando empieza a moverse mientras duerme.

Para ambas situaciones, es importante mantener el área del bebé despejada de almohadas, cojines, mantas y muñecos que puedan perturbar su descanso o propiciar un espacio que aprisione al pequeño, impidiéndole respirar adecuadamente.

 

Dormir con tu bebé

Con todas las recomendaciones anteriores, hay muchas madres que desconocen estas medidas de seguridad por falta de información u omisión. Ellas reconocen lo placentero que es dormir muy cerca del bebé, arrullarlo en el pecho y muchas veces, sin querer, se dejan vencer por el cansancio y terminan durmiendo en esta posición en la que puede haber el riesgo de dejar caer al bebé, por ejemplo.

Sin embargo, tomando en cuenta esta parte de la población, la misma Asociación Española de Pediatría establece que al menos durante los primeros 6 meses del bebé y preferiblemente hasta el primer año de vida no se comparta la cama con él, ya que durante este tiempo está más latente el riesgo de la muerte súbita.

Es muy común que las madres se queden dormidas mientras amamantan a sus bebés, y muchas sienten el temor de asfixiarlos o causarles daño si esto les llegara a pasar. Pero, si sigues las siguientes recomendaciones podemos decirte que el riesgo se reduce, casi hasta la nulidad.

 

 

Colecha con responsabilidad

La seguridad de nuestro bebé es la prioridad de cualquier madre, por ende debes evitar el colecho si en tu caso se dan algunas de estas situaciones:

  • El bebé tiene menos de tres meses, o es prematuro y nació con bajo peso.
  • Alguno de los padres sufre de adicción al alcohol, drogas, usa somníferos u otro medicamento que reduce el estado de alerta.
  • Usas un colchón de agua, duermes en un sillón o la superficie no es firme.
  • Si tienes un hijo mayor con el que practicas colecho o cama familiar. Lo recomendable en este caso es que se coloque un adulto entre este y el bebé para servir como barrera.
  • Si estás extremadamente agotada no duermas con el bebé, es mejor dormirlo en su cuna y pedir ayuda a un familiar que lo cuide mientras descansas, especialmente después del parto.

 

Si vives alguna de estas situaciones es preferible que pienses en una alternativa al colecho o, en todo caso, cambies tus hábitos, acondiciones tu habitación y cuentes con la ayuda necesaria para que puedas dormir cerca de tu bebé con seguridad, proveyéndole de cuidados, una lactancia materna a demanda y mucho amor para que tu conexión con el pequeño sea irrompible.

Sin duda, la información y orientaciones están al alcance de tus manos, busca ayuda profesional, una doula u organizaciones que te ayudarán en todo este proceso para estar preparada y tener las herramientas necesarias para disfrutar la maternidad a plenitud.

 

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