Qué es la Escherichia coli y cómo prevenirla

Última actualización: 15.06.19

 

Las enfermedades están a la orden del día, en especial cuando tenemos niños. Pero, con la información necesaria y ciertas previsiones se pueden evitar algunas, específicamente las transmitidas por virus y bacterias, o al menos aprender a identificarlas rápidamente para un tratamiento oportuno.

En particular, vamos a conocer un poco más sobre el microbio Escherichia coli y las principales enfermedades que causa, como infecciones urinarias y gastroenteritis, que generalmente afectan a la población infantil y a adultos mayores.

 

Escherichia coli

E. coli es el nombre de una bacteria muy común que vive en el intestino de los seres vivos, se trata de una bacteria fecal que forma parte de la flora intestinal humana y animal. Sin embargo, hay algunas cepas específicas que causan diarrea, infecciones urinarias, respiratorias y afecciones en el torrente sanguíneo.

Entre estas cepas hay un grupo de E. coli identificado como el serotipo O157:H7 que produce una toxina muy dañina que afecta el recubrimiento del intestino delgado produciendo evacuaciones líquidas muy dolorosas con sangre.

Generalmente, las personas desarrollan una infección por E. coli cuando consumen esta cepa de la bacteria a través de alimentos contaminados, carnes poco cocidas o por mala higiene al preparar los alimentos.

 

Riesgos

Las principales fuentes de riesgo para adquirir una infección por esta bacteria ocurre con la ingesta de aguas fecales o de un estanque contaminado, alimentos mal cocidos o el contacto con una persona infectada.

 

Alimentos

Los alimentos con mayor factor de riesgo son la carne picada, la cual al momento de procesarse puede infectarse si la bacteria intestinal se fija a esta, y si al cocinarla queda un poco cruda, entonces se convierte en un foco activo de infección.

Por su parte, algunos vegetales frescos que contienen abono animal también son susceptibles a contaminarse con la bacteria.

 

 

Agua, leche y productos no pasteurizados

Es posible que materia fecal humana y animal contamine muchos ríos, lagos y estanques, esa misma agua puede llegar a zonas rurales donde no existe un tratamiento de potabilización, usándose para el consumo humano o para el riego de cultivos.

La falta de pasteurización en la leche, productos derivados o en zumos de frutas también pueden permitir la proliferación de la bacteria, siendo un factor de riesgo latente, pero poco común.

 

Contacto

Asimismo, las infecciones por esta bacteria también se pueden transmitir por el contacto de persona a persona, especialmente si el individuo enfermo no tiene una higiene adecuada contagiando así a otras personas. Esto es muy común entre las familias con bebés que tienen la infección, propagándose entre los miembros que tienen contacto con el pequeño y los cuidadores.

También, se han dado los casos en niños que adquieren la enfermedad por el contacto con animales en granjas o zoológicos interactivos, pues no guardan una higiene adecuada después de tocar a los animales.

 

Síntomas

Según la cepa de E. coli, los síntomas pueden aparecer de 3 a 4 días después del contagio, en otros casos puede pasar hasta una semana antes de presentar algún signo de infección.

Por lo general, se presentan fuertes cólicos estomacales, diarrea que puede empezar muy leve y agudizarse e incluir sangre, fiebre, náuseas y vómitos. Como consecuencia de estos signos, la complicación más común es la deshidratación.

 

Complicaciones

Al presentar una diarrea de estas características por más de dos días y si se llega al punto de no retener líquidos porque hay vómitos, es necesario acudir al doctor para recibir el tratamiento oportuno.

En el caso de los niños hay que tener mucho cuidado porque una deshidratación severa puede ser mortal. Adicionalmente, algunas de las complicaciones de estas infecciones en niños afecta el sistema renal ocasionando un síndrome urémico hemolítico. Entre los síntomas de esta patología están la disminución de la orina, hemorragia nasal o en las encías, cansancio severo, palidez, hinchazón, hematomas y convulsiones.

 

Tratamiento

Con la atención médica oportuna, la mayoría de personas y niños se recuperan en una o dos semanas después de la aparición de los síntomas. El personal médico es el que sabe cuál tratamiento es el que se necesita para cada caso. Es importante mencionar que los antibióticos no ayudan a tratar este tipo de infecciones y su uso irresponsable puede generar más complicaciones. Lo mismo sucede con los medicamentos antidiarreicos que no deben usarse en estos casos.

El protocolo para estas infecciones es que el médico pida una recolección de muestra de heces para conocer qué tipo de bacteria E. coli están afectando el organismo.

En el caso de los niños, el descanso es necesario para una pronta recuperación, así como el consumo de abundante líquido para evitar la deshidratación. Pero, si la diarrea y los vómitos producen un desbalance hidroelectrolítico, el niño debe ser hospitalizado para recibir tratamiento y sueros por vía intravenosa.

Si llegara a presentarse insuficiencia renal por la complicación de la infección, será necesario hacer diálisis o transfusiones de sangre.

Los pediatras afirman que durante el tratamiento, los niños pueden continuar su rutina normal después de que los exámenes de heces no muestren presencia de bacterias E. coli. Para estas situaciones, se recomienda que los niños no utilicen piscinas y toboganes acuáticos, por lo menos, hasta 2 semanas después de que no haya ningún síntoma de la infección.

 

 

Medidas preventivas

 

Higiene

La higiene es fundamental para evitar contraer enfermedades por bacterias, y una forma es convertir en hábito el lavado de manos con agua y jabón varias veces al día, especialmente después de usar el baño y hacer cambios de pañales al bebé.

Esta medida también es necesaria si se tiene contacto frecuente con animales en granjas, zoológicos interactivos y hasta con las propias mascotas.

Para los bebés, es necesario mantener bien limpios y esterilizados los objetos que se llevan a la boca como biberones, chupetes, rasca encías, entre otros.

 

Preparación de alimentos

Lavar bien los vegetales usando una mezcla de agua con vinagre y unas gotas de cloro puede ayudar a eliminar cualquier bacteria presente en estos alimentos.

En cuanto a las carnes, debemos evitar el consumo si están crudas o poco cocidas. La temperatura mínima recomendada para eliminar cualquier microorganismo nocivo es de 62,6°C en los bistecs de ternera. Mientras que para la carne molida de cerdo y res, la temperatura mínima es de 70°C.

De igual forma, al momento de preparar los alimentos hay que tener algunas nociones básicas de higiene, como evitar la contaminación cruzada, lavar bien las tablas y superficies donde cortamos carne para no transferir líquidos y bacterias a los vegetales. Por otra parte, se recomienda no consumir leche cruda o zumos sin pasteurizar.

Entre otras cosas, también se debe evitar tomar agua de estanques, lagos y arroyos. Sobre esta medida es importante vigilar a los niños cuando están jugando en una piscina y explicarles que no deben beber esa agua.

 

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