¿Qué hacer si el bebé tiene fiebre?

Última actualización: 22.08.19

 

Tocar al bebé y sentirlo mucho más caliente de su temperatura habitual enciende una señal de alarma en las madres, pues el pequeño no puede expresar con palabras si se siente mal. Por esta razón, aquí te hablamos de las medidas generales, y avaladas por un médico, que puedes tomar para atender el aumento de temperatura en tu hijo.

 

Lo primero que debes saber es que la fiebre no es una enfermedad en sí, es un síntoma muy común de los resfriados y otras infecciones virales, un mecanismo que tiene el organismo para defenderse como una respuesta natural. No obstante, la fiebre también puede ser el principal signo de enfermedades más graves que necesitan una atención inmediata. Pero, entonces ¿qué hacer si tu bebé tiene fiebre?. Continúa leyendo para conocer las principales acciones, recomendadas por un doctor, en caso de que tu bebé tenga fiebre.

En primer lugar, debes tener presente que la temperatura normal de un bebé está entre 36,5° y 37,5°. Cuando está por encima de este rango sin llegar a los 38°C se considera febrícula, y a partir de los 38°C ya se cuantifica como fiebre.

Para los pediatras, el mejor termómetro para bebés es el rectal, pues la lectura es más precisa. La temperatura oral y axilar es mucho más difícil de tomar en los bebés, así que tener el termómetro rectal y conocer cómo usarlo correctamente te permitirán saber si tu pequeño tiene fiebre o no.

 

Temperatura rectal

Desde hace años, el uso del termómetro de mercurio quedó totalmente prohibido en Europa, así que debes hacerte con un termómetro para bebé que sea digital y diseñado para usar en el recto. 

Recuerda que si hay más niños en casa, es recomendable tener identificado el termómetro oral y el rectal, además de limpiar con alcohol cada uno de ellos antes y después de su uso.

Ahora bien, para que la lectura sea más cómoda para el bebé es recomendable colocarlo en posición fetal, de costado y con las rodillas ligeramente flexionadas. Después, con aceite mineral o vaselina se debe lubricar la punta del termómetro para evitar maltratar al pequeño e introducirlo en el recto, sin exceder los 2 cm. 

Una vez colocado el termómetro hay que mantener al pequeño en esa posición durante 30 segundos para que la lectura sea más precisa. Pasado este tiempo, puedes extraer el termómetro con cuidado y liberar al bebé de la posición fetal.

 

 

Si el bebé tiene fiebre…

Si el pequeño tiene menos de 3 meses y presenta fiebre moderada, debes acudir inmediatamente a un centro hospitalario o llamar al pediatra. Ahora bien, si el bebé tiene más de tres meses y a pesar del incremento de temperatura se mantiene activo, comiendo como de costumbre, y con evacuaciones y micciones normales, no hace falta dar medicamentos antitérmicos.

A menos que, la fiebre se prolongue por más de 48 horas, aumente progresivamente y el niño empiece a manifestar malestar general, llanto, irritabilidad, entre otros. En este caso, se sugiere, previa consulta médica y prescripción dar un antipirético al pequeño.

Para los bebés menores de 6 meses el ibuprofeno no está indicado, solo el paracetamol. Sin embargo, el pediatra es el especialista más idóneo para indicar el medicamento que necesita tu hijo y la dosis específica tomando en cuenta la edad y el peso. 

Las diferentes presentaciones de los antitérmicos como soluciones orales en gotas y supositorios hacen más fácil su administración en los bebés. Sin embargo, también es posible aplicar algunas técnicas en casa que pueden ayudar a normalizar la temperatura.

 

Mantener hidratación

Durante la fiebre el bebé está propenso a sufrir deshidratación por la pérdida rápida de líquidos. Por ello es importante no interrumpir la lactancia en ningún momento, también hay que ofrecer al pequeño abundante agua mineral, zumo de frutas, caldos de verduras (si ya ha iniciado la alimentación complementaria), y dependiendo del nivel de deshidratación, dar suero oral.

 

Ropa apropiada

Abrigar en exceso a tu bebé puede favorecer la acumulación de calor y, por ende, el aumento de la temperatura. Así que lo mejor es mantener al bebé despejado de ropa, si es posible solo con el pañal desechable mientras está con fiebre. Si necesitas salir, puedes colocarle una ropa ligera de algodón que permite una buena transpiración de la piel. 

 

Habitación ventilada

Cuando el bebé tiene fiebre no se debe exponer directamente a corrientes de aire. Sin embargo, la habitación donde permanezca el bebé mientras tiene fiebre debe ser abierta y ventilada, pues un espacio caluroso y cerrado favorecerá el aumento de temperatura. Si el pequeño de alguna forma manifiesta frío se puede usar una manta ligera que apenas le abrigue. 

 

 

Compresas y baños

Esta técnica ha sido usada desde hace siglos en el tratamiento de la fiebre, sin embargo, muchos pediatras la desaconsejan por su aplicación incorrecta. Anteriormente, se usaba agua fría, con hielo o alcohol para aplicar compresas en el cuerpo. Este método no era el más idóneo porque baja la temperatura abruptamente y hay un shock térmico en el pequeño. Ahora, médicos y especialistas recomiendan usar agua tibia para las compresas durante la fiebre, así como en los baños. Llenar una bañera con agua tibia o un poco menos caliente que la temperatura del bebé es ideal para darle un baño por 15 o 20 minutos, de esta forma se va enfriando el agua paulatinamente al igual que el bebé dentro de la bañera. En el caso de las compresas, se recomiendan solo en zonas específicas del cuerpo como: axilas, ingle, piernas, brazos y frente. 

 

Síntomas adicionales

Si la fiebre del pequeño es muy alta y está acompañada de vómito, diarrea, dificultad respiratoria, resistencia a la alimentación, entre otros, el bebé necesitará asistencia médica inmediata, así que no dudes en llamar al doctor o llevar al pequeño al hospital.

Recuerda nunca automedicar a tu bebé, ni dar infusiones de plantas, pues esto podría derivar en una intoxicación grave en el pequeño. Asimismo, debes estar muy pendiente de registrar las temperaturas, revisar el aspecto de su piel, si presenta sarpullido o enrojecimiento, pues cualquier detalle será de gran valor para que el médico haga un diagnóstico correcto y el bebé pueda recibir el mejor tratamiento y recuperarse rápidamente.

 

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