¿Qué opina la fisioterapia sobre el uso de andadores en bebés?

Última actualización: 07.12.19

 

Ya sabemos que el uso de los andadores para bebés ha causado polémica en los últimos 20 años entre padres, fabricantes y sociedades puericultoras. Ahora bien, hoy analizaremos lo que la fisioterapia, concebida como la ciencia del tratamiento a través de: medios físicos, ejercicio terapéutico, masoterapia y electroterapia según la OMS, opina sobre el uso de estos dispositivos.

 

Respetar los procesos del bebé

De acuerdo a la fisioterapeuta Lorena Gutiérrez, especialista en Salud de la Mujer y del Bebé, el uso del andador no es beneficioso para los niños porque altera la fase del movimiento rutinario en el pequeño.

Este proceso se refiere a las habilidades voluntarias que desarrolla el bebé después de su nacimiento para aprender a controlar sus movimientos, muchos de los cuales van desapareciendo, poco a poco, para dar paso a nuevos progresos.

Debes saber que con el uso del andador  se obliga al bebé a adoptar una postura para la que no está preparado y el movimiento que debe hacer el pequeño en el andador no es el mismo que necesitará para desplazarse al caminar.

Por ende, se limitan muchos de los estímulos visuales, auditivos y de equilibrio que el pequeño necesita para llegar por sí mismo a la etapa de caminar.

 

El andador es un obstáculo

Es totalmente desventajoso que el bebé salte etapas de su desarrollo motor, ya que muchos de estos terminan en deformaciones físicas y retrasos cognitivos, pues el pequeño necesita desarrollar por sí mismo su resistencia física y aprender a manejar la gravedad para lograr la bipedestación, es decir, la posición de mantenerse erguido y sostenerse sobre los dos pies.

Antes de poder caminar, el bebé necesita lograr el apoyo en cuatro puntos, que es lo mismo que gatear. Después, desarrolla el equilibrio necesario para apoyarse en dos puntos.

Más adelante, el bebé ya tiene la seguridad y la fuerza muscular para hacer la posición del caballero con apoyo, es decir, apoyar un pie con el piso con la otra rodilla flexionada. Finalmente, el pequeño podrá levantarse y llegar a la bipedestación con apoyo.

 

 

Para todo este proceso son indispensables los estímulos y movimientos que el pequeño va logrando mes a mes como el volteo, seguido de la reptación, el gateo, poder sentarse por sí mismo, hacer la posición de cuclillas, entre otros. Pero, si lo confinas a determinada edad a usar el andador, le estarías colocando un obstáculo para seguir su evolución natural.

Ahora bien, para conocer claramente las implicaciones negativas que puede generar el uso de andadores en los pequeños vamos a mencionar las principales consecuencias:

  • Pie plano: Este se produce por el poco contacto que tiene el pie del bebé con el suelo.
  • Deformaciones en las piernas: Por la separación prolongada de las piernas en el asiento no ergonómico de los andadores.
  • Deformaciones en la columna: Para descansar, el bebé reposa en el asiento con las piernas cruzadas y la espalda curvada. Si esta posición se prolonga por mucho tiempo puede derivar en deformaciones.

 

Alternativas al uso del andador

Si bien es cierto que muchos padres usan el andador como un distractor y vehículo para darle más independencia al pequeño, son muchos los riesgos de accidentes que corre el bebé. Por esta razón, te proponemos algunas alternativas más seguras y eficaces que no afectan su desarrollo.

 

Corralitos

Las cunas o corralitos son espacios seguros para los niños porque las barreras son altas y será difícil que el bebé pueda escalar por ellas. Así que usar este espacio algunas veces al día cuando el bebé ya se sienta y colocarle algunos juguetes didácticos lo incentivarán a continuar con su desarrollo motriz y cognitivo.

En los corralitos el bebé podrá apoyarse y ponerse de pie por sí mismo, e incluso iniciar la marcha lateral en un espacio supervisado.

 

Alfombras de juego

Si el bebé aún no se pone de pie, las alfombras son muy útiles para que pueda ponerse a cuatro patas, reptar para fortalecer su columna vertebral y empezar a gatear, claro está, todo a su debido tiempo.

Es muy importante permitir al pequeño llevar cada proceso de forma paulatina y a su propio ritmo, sin acelerar el aprendizaje ni retrasarlo. Lo importante, en cualquier caso, es ofrecerle al niño un espacio seguro y adaptado a sus necesidades, en el que pueda moverse con libertad, sin riesgos de accidentes y en el que vaya descubriendo, poco a poco, cada una de sus capacidades.

 

 

Otras opiniones

Consultando los diferentes foros de maternidad conseguimos opiniones de padres que afirman que el hecho de que sus hijos usen el andador les da más tiempo libre a ellos porque no deben estar pendientes del bebé a cada momento.

Sin embargo, este argumento no tiene mucho sentido, pues si un bebé es colocado dentro de un andador no es recomendable que permanezca mucho tiempo en él, pues los riesgos de padecer alguna dolencia o deformidad física aumentan mucho.

En este sentido, el doctor Jesús Garrido, creador del portal https://www.mipediatraonline.com/ afirma que el andador altera el desarrollo natural del bebé, además de ser peligroso.

Esto último es debido a que el dispositivo le da al niño una velocidad para desplazarse a la que él no está acostumbrado y que le permite hacer cosas prematuras a su desarrollo. El doctor considera que “es como regalarle una moto de alta cilindrada a un adolescente: No es seguro que se la vaya a pegar, pero las posibilidades son muy, muy altas…”

Es así que considerando todas las situaciones de riesgo a las que está expuesto el bebé, más la alteración física que el andador puede generar por un uso excesivo e indiscriminado, la mejor opción es prescindir de este dispositivo, practicar un porteo ergonómico con el bebé y permitirle vivir cada uno de sus procesos de aprendizaje con paciencia.

Dejar al niño que permanezca bastante tiempo en el suelo, siempre bajo supervisión, es también un elemento importante en su desarrollo psicomotor, pues tendrá el estímulo de reptar, ponerse en cuatro patas, impulsarse a gatear y hasta erguirse. No te apresures pensando que tu bebé debe caminar antes de cumplir un año, lo mejor es esperar y acompañarlo en cada una de sus etapas de crecimiento.

 

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