Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL): una pesadilla para cualquier familia

Última actualización: 15.11.19

 

Anualmente se registran en Estados Unidos 1500 muertes de niños menores de un año, sin causa aparente y que se adjudican al síndrome de muerte súbita del lactante. En España se contabilizan alrededor de 600 muertes, de las 7 mil que se registran en toda Europa por la que se conoce también como muerte de cuna.

Esta condición es, sin duda, un temor constante para los nuevos padres que además de estrenarse en el mundo de la maternidad, deben ofrecer los cuidados oportunos al recién nacido, sobrellevar la madre el puerperio, así como vigilar permanentemente al bebé y reducir en lo posible los riesgos que predisponen este síndrome.

La muerte súbita en el lactante no tiene síntomas porque no es una enfermedad, y cuando ocurre significa una tragedia para toda la familia, ya que no hay causas aparentes que justifiquen por qué le sucede esto a muchos bebés menores de un año, pues el pequeño muere repentinamente y no se logra determinar una causa específica después de la autopsia y revisión legal.

 

Estadísticas fatales

Según el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE.UU, este síndrome afecta mayormente a los bebés de entre 1 y 4 meses de edad, siendo la población menor a 6 meses la más afectada. Sin embargo, esta organización también registra más de 1000 bebés muertos en sus cunas mientras duermen, con un rango de edad de hasta 12 meses.

Estas estadísticas demuestran que las muertes, en su mayoría, se producen entre las 10 de la noche y 10 de la mañana, conociéndose por esta razón como “muertes de cuna”. En contraste con estas cifras, también es alarmante que un 20% de estas muertes se producen en horario diurno mientras los bebés están en una guardería, lo que deja en evidencia que tal vez no se estén tomando las previsiones necesarias a la hora de acostar a los pequeños. Otro dato alarmante es que estas muertes suceden con más frecuencia en la primera semana de ingreso del lactante a la institución.

 

 

Factores de riesgo

Como ya mencionamos, no hay una causa aparente que explique la razón por la cual se producen estas muertes en los lactantes. Sin embargo, existen factores de riesgos que aumentan las probabilidades de una parte de la población. Aquí los resumimos:

  • Nacimiento prematuro y bebés con bajo peso.
  • Hijos de madres adolescentes.
  • Madres fumadoras y drogadictas, familiares que fuman en la misma estancia del bebé.
  • Dormir boca abajo.
  • Tener hermanos que hayan muerto por el mismo síndrome.
  • Bebés que nacieron con dificultades respiratorias.
  • Uso de ropa de cama acolchada, entre otros.

Aún después de décadas, no se puede identificar una causa específica de la muerte súbita ni una forma exclusiva de evitarla, porque incluso pueden llegar a registrarse casos en los que no se presentaba alguno de los factores enumerados. Sin embargo, años de estudios científicos han permitido detectar que varias de estas muertes se producen por un funcionamiento anormal del aparato respiratorio o una inmadurez en los músculos del corazón.

Asimismo, otros aspectos como los índices socioeconómicos de los padres que conllevan a vivir en hacinamiento con el bebé también pueden ser una variable predominante de esta muerte repentina, por lo que muchos especialistas y asociaciones de pediatría en Europa y América hacen énfasis en no compartir la cama con el bebé, al menos durante los primeros 6 meses de vida.

Del mismo modo, la recomendación de puericultores, matronas y doulas es que el bebé duerma en la misma habitación de los padres, pero en su propia cuna. Para ello resultan de gran interés las cuna de colecho o las cunas tradicionales que se pueden anclar a un lado de la cama de los padres.

 

¿Qué puedes hacer?

Una de las principales medidas recomendadas por la Asociación Americana de Pediatría y las organizaciones homólogas en el resto del mundo para disminuir en parte el riesgo del SMSL es acostar al bebé sobre su espalda.

Aunque, tradicionalmente, se creía que era beneficioso acostar al bebé de lado o boca abajo porque si regurgitaba los alimentos evitaría ahogarse con su propio vómito, muchos especialistas creen que en esta posición los bebés inhalan menos oxígeno porque duermen haciendo presión sobre su estómago y exhalan menos dióxido de carbono porque están respirando el mismo aire que expulsan y que se concentra en una bolsa formada por la ropa de cama alrededor de la cara del pequeño. En consecuencia, dormir boca abajo aumenta el riesgo de los bebés de sufrir muerte súbita.

Asimismo, se debe evitar saturar la cuna de almohadas, cojines o mantas que pueden bloquear la respiración del bebé, si este llegara a hundir su cara en ellos, incluyendo los muñecos de felpa.

 

 

No fumar

Si tuviste un embarazo controlado, seguramente una de las primeras indicaciones que recibiste de tu doctor fue evitar los cigarrillos, las bebidas alcohólicas y las drogas. Pues, una vez finalizado el embarazo esto sigue siendo de vital importancia, pues algunas estadísticas muestran que los casos de SMSL son más frecuentes en hijos de fumadores, drogadictos y alcohólicos.

Por ende, ninguno de los padres o familiares debe fumar dentro de la habitación del bebé ni de las áreas comunes de la casa que frecuenta el pequeño. De igual forma, no es recomendable dormir con el bebé en la cama si tomas algún medicamento antidepresivo o para el insomnio, o si uno de los padres ha bebido alcohol.

 

Vigilancia continua

Son desgarradoras las historias de las familias cuyos bebés sufren una muerte súbita, pues estos siempre mencionan el hecho de haber acostado a los pequeños sanos y al cabo de unas horas encontrarlos en sus cunas de bebés fríos y sin pulso. Este acontecimiento es muy duro de superar para los padres que viven una tragedia así.

Así que es importante mantener una vigilancia permanente sobre el bebé durante los primeros meses de vida, sabemos que suena fácil pero en la práctica es bastante difícil. Sin embargo, el apoyo de la pareja y la familia es fundamental durante esta etapa, pues cuando la madre descansa otro miembro de la familia puede cuidar al bebé, incluso si los padres deben volver a trabajar rápido. Es muy importante contar con personas de entera confianza que le darán los mejores cuidados y atenciones al bebé.

 

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