Cómo utilizar una manduca

Última actualización: 22.07.24

 

Mantener al bebé seguro es una de las prioridades que tienen todos los padres, por lo que saber cómo utilizar una manduca para poder llevar a los pequeños con comodidad y con completa seguridad es información necesaria para todos aquellos que deseen usar un fular o una mochila portabebés. Aunque al inicio parezca difícil, en realidad este proceso es sencillo cuando se conocen todos los pasos a realizar y aquí podrás aprender de qué manera llevar a tu bebé sin riesgos, para que tengas mayor tranquilidad.

 

 

Lee el manual de instrucciones

La primera recomendación es leer el instructivo incluido en la manduca que compraste. Este manual suele ser bastante explicativo y te ayudará a entender de forma sencilla algunas cosas básicas sobre la utilización y mantenimiento del fular o la mochila.

 

Aprender sobre la posición de ranita

La posición de ranita, como lo dice su nombre, es una postura que permite que los niños tengan las piernas abiertas como las patas de las ranas. Es decir, muslos a la altura de las caderas y ligeramente doblados a las rodillas.

Esta es la mejor posición para ellos, pues da soporte a la columna, al cuello y a la espalda. Previene deformidades e incomodidad. Asegúrate de que la manduca esté bien ajustada y que pase por debajo de sus glúteos, como si fuese un asiento, dejando sus piernas libres pero bien ajustadas.

 

Si el bebé es menor de 6 meses

Si se trata de un pequeño recién nacido, una de las opciones más recomendadas es la manduca de modelo fular, pues estas telas, además de ser elásticas, son suaves y más delicadas que las mochilas.

Si utilizas un fular, las formas de porteo varían y puedes aprender de ellas en el manual de instrucciones. Debes elegir la que se te haga más cómoda, teniendo en cuenta que, a esta edad, la única posición recomendada es la de pecho contra pecho con el bebé. Esto, además de dar seguridad, provee tranquilidad al niño y refuerza los lazos afectivos.

Por otra parte, las mochilas portabebés son bastante famosas y para algunas personas suelen ser las mejores opciones, ya que son mucho más sencillas de colocar de forma adecuada.

Si deseas llevar a tu pequeño de forma frontal, debes colocar la tira ajustable baja en tu cuerpo para, después, poner la mochila en tus muslos mientras los mantienes cerrados. Utiliza un reductor y ciérralo como si fuera un pañal. Acuesta a tu bebé con delicadeza y, pasando las manos detrás de su espalda, levántalo hasta que quede acomodado en tu pecho. Pasa tus brazos por las tiras y ajusta.

 

 

Si el bebé es mayor a 6 meses

Cuando el niño es más grande y puede mantener su cabeza erguida sin ayuda, entonces ya es posible variar las posiciones de la manduca. Por ejemplo, para más movilidad, algunos padres prefieren llevar a sus niños en la cadera o en la espalda.

El proceso es muy parecido al de siempre, pues lo único que cambia es la posición de las tiras, cuando se trata de mochilas. En el caso de los fulares, el amarre será distinto y es necesario, como en los primeros meses, encontrar la mejor forma de porteo.

 

 

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