Lo que necesitas saber sobre la deglución atípica infantil

Última actualización: 18.11.19

 

A muchas personas les parece tan tierno cuando un bebé usa chupete, duerme tomando biberón o se chupa el dedo, tal como lo hacía en el vientre de su madre. Sí, es cierto, se ven muy tiernos y dulces. Sin embargo, prolongar estas prácticas por mucho tiempo puede generar algunos problemas bucodentales en el pequeño y afectar incluso funciones naturales, uno de los más comunes es la deglución atípica infantil.

 

¿En qué consiste?

La deglución atípica es un trastorno muy común en niños que sucede cuando se produce una posición lingual incorrecta al tragar y que puede desencadenar una deglución ineficiente, afectar el desarrollo de la dentición, el habla y hasta la estética del pequeño.

Cuando se inicia la alimentación complementaria y se incorporan los primeros sólidos en la dieta del bebé, es posible que la deglución se vea alterada. Algunos especialistas creen que los principales factores de esta condición son el uso del chupete, la succión del dedo y el biberón, así como la práctica de morderse las uñas o el exceso de una dieta blanda.

Durante la deglución atípica la lengua se posiciona detrás de los dientes delanteros, produciendo presión al momento de tragar los alimentos, cuando lo normal es que la lengua se coloque en el paladar durante la deglución.

Este trastorno produce en el pequeño los siguientes signos:

  • Mordida abierta anterior simétrica.
  • Rasgo de “dientes de conejo” en el que los dientes superiores sobresalen en exceso.
  • Labio superior sin fuerza, y exceso de ella en el inferior.
  • Ruidos a la hora de tragar.
  • Problemas fonéticos.
  • Derrame de alimentos posterior a la deglución.

 

Otros factores de riesgo

Las malformaciones faciales, factores hereditarios y patologías crónicas como la amigdalitis son otras de las causas que se han identificado en los casos de deglución atípica infantil. Los hábitos orales ya mencionados también se han determinado como el principal motivo por el que los bebés presentan este problema, que puede parecer algo normal para muchos padres, pero que a largo plazo generará problemas en el desarrollo normal del pequeño, afectando principalmente su autoestima.

Por esta razón, es importante que la detección se haga desde temprana edad, por eso es recomendable mantener las visitas periódicas al pediatra que es el especialista con la preparación para reconocer estas condiciones. De igual forma, tras la aparición de los primeros dientes del bebé se deben iniciar las revisiones odontológicas para verificar que todo el proceso de dentición transcurra con normalidad.

 

 

Cómo evitar la deglución atípica

Pediatras y especialistas aseguran que la mejor forma de evitar cualquier trastorno bucodental en los niños es estimulando una lactancia materna prolongada, pues el uso de biberones y chupetes en exceso afectan el desarrollo de la mandíbula del bebé, mientras que la lactancia lo favorece.

En el caso de aplicar lactancia mixta y usar el biberón, debes asegurarte de adquirir tetinas adecuadas a la edad de tu bebé, que tengan un diseño ergonómico y retirar su uso antes de los dos años, lo mismo aconsejan sobre los mejores chupetes, pues se reconoce que estos instrumentos son muy útiles como pacificadores en los bebés con alta demanda.

Por otra parte, incorporar de forma adecuada los sólidos en la dieta del pequeño es una forma natural de prevenir la deglución atípica, pues a través de las diferentes texturas y densidades de los alimentos el bebé desarrollará la fuerza en los músculos de la cara y en los maxilares para hacer una deglución correcta, manteniendo la lengua en la posición adecuada.

En los últimos años se ha establecido una relación positiva entre el método Baby Led Weaning para introducir la alimentación complementaria en los bebés y una deglución correcta. Esto se debe a que esta técnica, con el movimiento masticatorio que los bebés aprenden, favorece una forma equilibrada de la boca, con un desarrollo adecuado a lo largo y ancho, hasta el paladar. De igual manera, se desarrolla la motricidad orofacial, reduciéndose los casos de respiración oral, babeo y deglución atípica.

 

Solución temprana

Si tu hijo presenta alguno de los síntomas y ha estado expuesto a los factores de riesgos ya mencionados, lo mejor que puedes hacer es consultar con un especialista. Llevarlo al odontopediatra es la primera opción, ya sea por iniciativa propia o por recomendación de tu médico de confianza, él será el indicado para hacer un diagnóstico completo de lo que tiene el niño, empezar el tratamiento para corregir los problemas anatómicos a través de la ortodoncia, y al mismo tiempo referirte a un logopeda.

Los años de estudios sobre esta condición han determinado que el trabajo asociado del ortodoncista y el logopeda ayudan a corregir la anatomía y normalizar las funciones orales alteradas por esta deformación, como la respiración y deglución normal.

 

 

Principales tratamientos

El tratamiento aplicado a la deglución atípica está centrado en restaurar el equilibrio de la cara y la boca, corregir las funciones deglutorias y establecer hábitos para masticar y respirar correctamente. Lo más recomendable es iniciar este tratamiento a partir de los 4 o 5 años.

En muchas clínicas odontológicas, los especialistas realizan el diagnóstico identificando las causas reales de la condición en el niño, y desde allí elaboran un tratamiento estratégico en conjunto con el logopeda para proporcionar resultados duraderos.

A través de la terapia miofuncional se enseña una serie de ejercicios musculares al niño para eliminar los patrones de deglución atípicos y desarrollar unos nuevos. De esta forma se educa para la deglución correcta y se alinean los músculos faciales.

Una vez que este tratamiento se cumple a cabalidad, los músculos de la lengua, labios y mejillas se rehabilitarán, para entonces iniciar con el tratamiento de ortodoncia, cuyo objetivo es cerrar la mordida abierta.

Para ello, el ortodoncista posiciona un arco lingual inferior con una rejilla para que el niño mantenga la posición correcta de la lengua al deglutir. Así evitan que la lengua se dirija al paladar.

 

Apoyo incondicional

De manera puntual, los especialistas resaltan que todas las personas cercanas al niño como padres, familiares y maestros reciban orientaciones para ayudar permanentemente al pequeño a practicar la respiración nasal y afianzar los hábitos correctos de deglución, así como mantener un refuerzo positivo constante durante todo el proceso. De esta forma, se logra afianzar los avances del tratamiento y evitar una reincidencia en los malos hábitos, cosa que sucede con mucha frecuencia cuando el niño no cuenta con una red de apoyo cercana.

 

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