Pañales desechables, ¿un riesgo para la salud?

Última actualización: 19.07.19

 

Mucho se ha hablado del uso de componentes tóxicos en los productos de higiene personal de los bebés y este año la lupa vuelve a fijarse sobre uno de los más esenciales, los pañales desechables. Pero, antes de saber qué arrojan los nuevos estudios, conozcamos un poco sobre la historia de los pañales.

 

Los pañales de antaño

Por siglos los bebés usaron pañales de tela que, simplemente, consistían en rectángulos que debían colocarse con una rigurosidad para que los dobleces quedarán bien y no hubieran grandes escapes, y que se fijaban con pinzas con las que se podía pinchar al bebé, o la madre siempre terminaba pinchándose a sí misma.

De igual forma, estos pañales reutilizables debían lavarse diariamente, muchas amas de casa remojaban las telas para poder desprender las deposiciones y restregarlas a mano porque no tenían lavadoras, en fin era un trabajo que les ocupaba parte del día.

Fue en la década de 1940 que en Suecia se diseñaron los primeros pañales desechables compuestos por una hoja de celulosa que absorbía los líquidos. Por su parte, en Estados Unidos se inventó la capa externa que impedía el paso de las deposiciones hacia el exterior. Ya para 1950, el uso de los pañales desechables se limitaba a la alta sociedad, personas de alto poder adquisitivo, además se utilizaban solo en ocasiones especiales y que para la época representaba un lujoso avance, al que las personas de clase baja o media no tenían acceso.

Los años siguientes fueron de innovación y desarrollo para la industria de los pañales desechables por la competencia entre las grandes multinacionales que se querían posicionar en este mercado y vemos en la actualidad el resultado. Hay cientos de marcas en todo el mundo, reconocidas unas más que otras por la calidad de sus productos y que se han mantenido en la preferencia de los consumidores.

 

 

Alertas sobre los pañales

Durante años se ha hablado del terrible impacto ambiental que tienen los pañales, pues por sus componentes químicos y derivados son décadas las que necesitan para descomponerse totalmente, siendo uno de los principales contaminantes del planeta. Aún así, muchas alternativas sustentables han surgido para ofrecer productos de rápida descomposición, pero que no han logrado posicionarse con altas ventas.

Sin embargo, desde enero de este año el debate se ha centrado en el impacto de los pañales sobre la salud de los niños a largo plazo, desde que la agencia ambiental de Francia, Anses, publicó un estudio en el que afirma que se encontraron numerosas sustancias tóxicas y potencialmente peligrosas para la salud en los pañales desechables en este país.

Un total de 60 componentes fueron los identificados por la agencia ambiental en los pañales entre los que hay pesticidas como el hexaclorobenceno, el lindano y el quintoceno que están prohibidos actualmente en la Unión Europea. Asimismo, se identificó el glifosato, un herbicida potencialmente cancerígeno. Todos estos ingredientes pueden ser absorbidos por la piel y producir, a largo plazo, desde alergias y rozaduras hasta, en los casos más extremos, algún tipo de cáncer.

Por esta razón, los ministros franceses de Salud, Agnès Buzyn, de Economía, Bruno Le Maire y de Transición Ecológica, François de Rugy se reunieron con los fabricantes de los mejores pañales de bebé para exigirles con contundencia el reemplazo inmediato de estas sustancias en los productos, o al menos una reducción considerable.

Aunque no se reveló el nombre de las empresas involucradas, tanto la ministra de Salud, Buzyn, como los representantes de EDANA, la asociación de fabricantes de pañales en Europa, aseguraron a la opinión pública que ningún pañal del mercado representa un peligro inmediato para los niños, así que no hay riesgos de seguirlos utilizando.

 

¿Y en España?

Por otra parte, en España el Ministerio de Sanidad declaró no tener información al respecto. Esta omisión se debe a que, según la Organización de Consumidores y Usuarios, las fábricas de pañales no están obligadas a informar sobre la toxicidad de los componentes que usan, a diferencia de los fabricantes de cosméticos.

Fue la OCU quien en 2015 publicó un estudio realizado a 13 marcas de pañales para bebés de 9 a 24 meses que arrojó que en 4 de esas marcas se utilizaban antraceno y naftaleno, dos hidrocarburos con fines aromáticos pero con efectos negativos sobre la salud. Y aunque en las marcas involucradas los niveles de estos componentes estaban por debajo del rango establecido, habían dos que tenían niveles más elevados comparados con las otras restantes.

 

 

En contraste a estos resultados, EDANA mantiene que ningún pañal comercializado en la Unión Europea no ha superado los umbrales de seguridad establecidos por los entes correspondientes, así que son seguros de usar. Sin embargo, Anses exige eliminar el uso de sustancias perfumadas que son las más vulnerables a producir reacciones cutáneas, así como fortalecer el control de las materias primas naturales utilizadas y asegurar su sustentabilidad para reducir el impacto ambiental de estos productos.

 

Qué alternativas hay

Como padres reconocemos que estos estudios son alarmantes, aún cuando aseguren que no causan un daño inmediato. Es por eso que como ciudadanos responsables tenemos algunas opciones que podemos tomar para reducir al mínimo estos riesgos y la más fácil es el pañal ecológico.

Estos productos alternativos no tienen nada que ver con los pañales de hace 100 años. Al contrario, su diseño ha mejorado de tal forma que son muy fáciles de colocar, algunos tienen el mismo diseño de braguitas y usan en su interior rellenos lavables o desechables que son los encargados de absorber los líquidos y heces fecales del pequeño.

La braguita es completamente lavable a máquina, y su tamaño se va ajustando a la talla del bebé, por lo que se convierten en una opción duradera, un ahorro para tu presupuesto, más seguridad para el ambiente, pero sobre todo para la salud de tu hijo.

Si esta idea no te convence, puedes optar por los pañales desechables ecológicos fabricados a partir de fibra de bambú y otros materiales renovables, que no utilizan agentes perfumados ni químicos que puedan producir alguna reacción alérgica en la piel de tu bebé, ni lo hacen vulnerable a desarrollar algún tipo de enfermedad más grave en el futuro.

 

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