¿Cómo son las contracciones de parto?

Última actualización: 05.03.21

 

Durante el embarazo se producen varios tipos de contracciones que ayudan a ejercitar al útero y prepararlo para el parto. Es por ello que puede ser difícil para la futura madre diferenciar entre las contracciones irregulares con las del alumbramiento. Aquí hablaremos al respecto para entender este aspecto del embarazo. 

 

Una vez que aparece el resultado positivo en el test de embarazo se inicia una montaña rusa de emociones, preguntas y nuevas sensaciones físicas que pueden variar de una mujer a otra, considerando que cada organismo es diferente.

Para algunas mujeres el embarazo está lleno de síntomas como náuseas con o sin vómitos, micciones frecuentes, gases, cansancio extremo, estreñimiento, olfato agudo, hinchazón, entre otros más. 

Otras gestantes tienen la fortuna de llevar un embarazo más leve que les permite realizar sus actividades con total normalidad. Independientemente de cual sea el caso, lo que sí es común en todos los embarazos es que el útero se va ejercitando y fortaleciendo durante los nueve meses de gestación. 

 

Conociendo el útero

El útero es un músculo liso formado por fibras, que tienen una fase de relajación y otra de contracción, este órgano es capaz de ejercer la presión necesaria para expulsar al bebé. 

Para lograr su función, el útero se va preparando durante la gestación a través de las contracciones. Estas, a su vez, favorecen la circulación de sangre por la placenta y la cavidad uterina. 

No obstante, son varios tipos de contracciones uterinas que se producen a lo largo del embarazo y aquí te explicamos cuáles son sus características. Con esta información podrás identificar cuándo es el verdadero momento de dar a luz.

Tipos de contracciones

  • Contracciones A: Estas son las primeras contracciones del embarazo y pueden presentarse desde el inicio de la gestación hasta la semana 28. Su intensidad es baja y su frecuencia escasa. Generalmente, no son detectadas por la embarazada.
  • Contracciones focales: Cuando el bebé cambia de posición se pueden localizar algunas contracciones en zonas del útero, manteniendo poca intensidad. 
  • Contracciones generalizadas: Estas se producen cuando la madre realiza algún esfuerzo físico excesivo o un cambio de posición brusco, comenzando la contracción en un área determinada y extendiéndose al resto del útero. 
  • Contracciones de Braxton Hicks: Este tipo es el que se presenta a partir del tercer trimestre. Se caracterizan por ser contracciones irregulares y sentir la barriga dura, pues el abdomen se tensa sin producir dolor. Su frecuencia es baja y pueden durar entre 30 y 60 segundos, aumentando con la evolución del embarazo.
  • Contracciones preparto: Estas contracciones se sienten más intensas que las de Braxton, pero no anteceden el alumbramiento como tal, pues son las que aparecen algunos días antes para indicar que falta poco para el gran momento. Estas se producen para ablandar el cuello uterino y aunque son más frecuentes no son rítmicas. 
  • Contracciones de parto: Se caracterizan por ser progresivas, regulares e intensas. Es decir que se producen en periodos estables de 3 a 5 contracciones cada 10 minutos, son dolorosas y su duración oscila entre 60 y 90 segundos. Además, la barriga se siente dura aún cuando el dolor ceda un poco.

¿Cómo empiezan las contracciones?

Todas las embarazadas primerizas quieren saber cómo empiezan las contracciones de parto. Esto no es tan difícil, pues algunas señales son fáciles de identificar porque son comunes en la mayoría de los casos.

  • Regulares: Ocurren en el mismo intervalo de tiempo, el cual se reduce con el aumento de la dilatación.
  • Duración: Cuando se aproxima el parto, las contracciones son cortas y no duran más de 40 segundos. 
  • Intensidad: El dolor se vuelve más agudo y no se detiene con el cambio de posición. 

 

¿Cómo son las contracciones de parto?

Ahora que ya sabes los aspectos que distinguen las contracciones de parto, sigue otra incógnita latente: ¿cómo es el dolor de las contracciones?

Recogiendo numerosos testimonios y opiniones médicas, algunas afirmaciones indican que las primeras contracciones son como dolores de regla, a veces pueden ser intensas como un retortijón y te obligan a cambiar de posición.

Otras mujeres describen calambres o un dolor agudo en la espalda, específicamente en la parte baja. También hay mujeres que dicen no haber sentido casi nada ni en los últimos centímetros de dilatación.

Lo que es totalmente un mito es la creencia de que las mujeres que sufren de muchos dolores menstruales tendrán un parto más doloroso. Al contrario, los médicos afirman que muchas de estas mujeres tienen mejor resistencia al dolor, pues de alguna forma están acostumbradas a ese tipo de cólicos.

Sin embargo, también se debe resaltar que cuando se trata de dolor hablamos de un aspecto subjetivo, ya que varía totalmente de una persona a otra el umbral del dolor.

¿Cuándo ir al hospital?

Muchos médicos y comadronas recomiendan a las embarazadas esperar en casa el avance de las contracciones uterinas y llevar la cuenta de cuánto dura una contracción. 

En el caso de sentir contracciones cada 5 minutos es necesario dirigirse al hospital porque eso significa que realmente falta poco tiempo para dar a luz. Asimismo, si sientes que tienes dificultad para respirar, el saco amniótico se rompe o no puedes tolerar el dolor también debes acudir de inmediato al hospital.

Al llegar recibirás toda la atención necesaria, pues los dolores de parto serán más intensos, empezará la fase de expulsión y sentirás la necesidad de pujar. 

 

¿Qué pasa si no tengo contracciones?

Para que se produzca el parto es necesaria la dilatación del cuello uterino, y a su vez, para que exista dicha dilatación deben existir contracciones.

No obstante, los protocolos médicos indican que después de 41 semanas y 3 días, si no se producen contracciones, se debe inducir el parto para no superar el término del período gestacional, pues el bebé podría sufrir falta de oxigenación por el envejecimiento de la placenta pasado este período. 

En esta situación, se usan las prostaglandinas para parto. Estas son sustancias lipídicas que actúan como hormonas para favorecer las contracciones uterinas y se pueden aplicar en forma de gel o medicaciones.

Otra forma de estimular la producción de prostaglandinas es rompiendo la bolsa de las aguas para acelerar las contracciones. Claramente, todos estos procedimientos deben ser realizados en el hospital por médicos profesionales, así que antes de llegar ese momento enfócate en aprender a reconocer todas las características de las contracciones antes del parto, para que te sea más fácil identificarlas cuando pases por cada una de esas etapas. 

 

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